Los medios culpan a las generaciones más jóvenes de querer cambiar la historia al derribar las estatuas de Cristóbal Colón en América, que han caído de sus pedestales, y a pesar de muchas ser valiosos monumentos históricos, hoy en día son consideradas monumentos malditos, efigies que representan la podredumbre del imperialismo español y la estela de destrucción y miseria que dejó a su paso por más de tres siglos.

Sin embargo este debate no es reciente, los restos óseos de Cristóbal Colón estuvieron rodando por muchas partes: Valladolid, Santo Domingo, La Habana, para terminar incompletos en Sevilla, esto porque cuando Cuba se independizó, lo primero que hizo fue regresarlos a España.

En 1898, en plena bancarrota, luego de despilfarrar las riquezas americanas en nimiedades, algarabias fastuosas, pago de acreedores judíos y guerras, al finalizar la aventura de los españoles en América solo les quedó empacar su dignidad y como escribió el diario Le Figaro, no se llevaron de las antillas más que un puñado de cenizas (los restos de Colón).

Los restos se encuentran en la Catedral de Sevilla, no están completos y hay un gran debate sobre su real paradero, se menciona que nunca salieron de Sevilla o que jamas abandonaron Santo Domingo, hay pruebas fidedignas que los restos son auténticos; muy cerca de ahí se encuentra la tumba de su hijo Hernando.

«Llegamos a la Isla de Andaman y ahí habitaban los Cinocéfalos que ladraban con vestido de campo para cultivar las especies y eran todos mastines»

Colon leía tanto como viajaba, probablemente a través de sus lecturas tuvo conocimiento de la sorprendente afirmación de SÉNECA de que era posible navegar desde España hasta las Indias en unos pocos días. Examinó la resumida información de Marco Polo fijada en lo alto del Puente Rialto de Venecia para orientar a otros viajeros y también a su memoria. El libro de este último rebosaba de historias apasionantes entre las que se incluían relatos protagonizados por amazonas y por hombres con cabeza de perro.

Otro libro que leyó, por entonces o quizá un poco después fue IMAGO MUNDI de Pierre D’Ally, un cosmógrafo de principios del Siglo XV que fue Obispo de Cambrai, cardenal y confesor del rey de Francia. este tratado no solo es de astronomía sino también de las dimensiones de la Tierra. Aprendió que el Atlántico era estrecho y que Séneca estaba en lo cierto al decir que con vientos favorables era posible cruzarlo en pocos días que el océano no era tan ancho, y que los Antípodas existían.

Otra obra estudiada también por Colón fue “LA DESCRIPCIÓN DE ASIA” escrita por el papa sienes Pio II que señaló que todos los mares eran navegables y todas las tierras habitables, creía fielmente que era posible viajar desde Europa hasta Asia a través de las Indias.

Como es lógico, examinó también una nueva edición de la geografía de PTOLOMEO su COSMOGRAPHIAE, el libro más famoso sobre el tema, el principio fundamental de la geografía era la exacta fijación de la posición mediante la latitud y la longitud astronómicamente determinadas, la segunda edición publicada en 1477 incluía 26 mapas de Africa, Asia y Europa. También leyó la curiosa obra del viajero imaginario de Sir John Mandeville que inventaba relatos de sus aventuras.

Colón se inspiró en un “piloto desconocido” que en su lecho de muerte le contó haber sido arrastrado por una tormenta hasta las Indias Occidentales mientras se dirigía desde Portugal a Inglaterra, se decía que el piloto le había contado de gente desnuda que vivía amistosamente al sol, esto dio una emoción de seguridad a su cometido así como un entusiasmo de certeza.

Cuando Colón vivía en Madeiras con esposa Felipa, se contaban muchas historias curiosas sobre el extranjero, acerca de navegar hacia el oeste para encontrar más islas atlánticas como por ejemplo “Antilla”o “Brasil”o las islas de Santa Úrsula y st brendan.

El mar parecía un espacio mágico y la curiosidad por la idea de los antípodas se acrecentó por la publicación en 1469 en español de la geografía del griego estrabón, el geógrafo del siglo I que incluso había llegado a hablar de la posibilidad de “navegar directamente desde España hasta las indias”. Los portugueses enviaron aproximadamente una docena de expediciones marítimas hacia el oeste entre 1430 y 1490.

Cristóbal Colón NO descubrió América, el nombre o los nombres de aquellos primeros exploradores quedaron desvanecidos por el paso del tiempo, su desembarco el 12 de Octubre de 1492 significó para la Corona de Castilla (la principal inversionista en dicha expedición), el inicio de un imperio que duraría tres siglos.

Los motivos de los Reyes Católicos (principalmente Isabel) para aventurarse en tan arriesgada empresa estuvo movida bajo un interés meramente económico pues a principios del mismo año había ocurrido la conquista del Reino de Granada que significaba para las arcas reales un boquete en la rendición tributaria que tenían que sanear de alguna u otra forma, el declive poblacional de la expulsión de los moros y judíos que prefirieron morir a ser sus súbditos.