La imagen del águila en un lago sobre un nopal devorando una serpiente proviene del antiguo mito en el que se vaticinaba a los aztecas, de que ese era el signo que confirmaría el sitio donde deberían fundar Tenochtitlán, referencia de la memoria comunitaria que quedó plasmada en el Códice Mendocino.

Los Aztecas recibieron ese mensaje del Dios del Sol y de la Guerra, Huitzilopochtli para que abandonaran Aztlán, porque era necesario buscar una tierra nueva. En ese lugar encontraron riquezas y obtendrían poder sobre los demás pueblos. Huitzilopochtli sentenció que aquella era la tierra prometida.

Sin embargo una escultura precisamente con las mismas características fue hallada en Colombia y pertenece a la Cultura San Agustín, que floreció a partir de los siglos XXXIII AC al VII AC., mucho antes de los registros de Tlacaelel sobre el origen de los aztecas.

Es probable que la leyenda de un águila devorando a una serpiente haya sido ampliamente extendida por el continente americano antes de la llegada de los aztecas a Mesoamérica; la serpiente y el águila, se encuentran representados como símbolos arquetípicos en todas las culturas.

Los reptiles han sido desde tiempos antiguos símbolos favoritos del substrato psíquico colectivo, que se localiza anatómicamente en los centros subcortical, el cerebelo y la médula espinal. Dichos órganos constituyen la serpiente. Las leyendas y mitos con serpientes son frecuentes, porque la mente consciente se está desviando a sus bases instintivas.

El Psicólogo Carl Jung decía: «Debemos volver al cuerpo para recrear el espíritu y dar así una nueva realidad a la experiencia humana”. El símbolo aparece como un camino de expresión de la energía, la cual es en sí misma el impulso, el camino y su finalidad. Jung describió a la serpiente y el águila como parte del inconsciente colectivo

Para la tradición chamánica, el águila es la “Fuente”, el vibrar de sus alas es todo aquello que existe, y allí vamos a regresar cuando abandonemos el estado físico. La simbología de la serpiente está presente en todos los pueblos, de todos los tiempos.

Los incas, la última cultura que floreció en Sudamérica, contemporánea de los Mexicas, representaba su cosmovisión en una trilogía compuesta por el cóndor, el puma y la serpiente, simbolizando esta visión del mundo: el mundo de los dioses, el mundo de los vivos y el mundo de los muertos. El cóndor fue un ave sagrada para los incas, quienes creían comunicar al mundo superior (Hanan Pacha) con el mundo terrenal (Kay Pacha).

La Chacana
La Chacana Inca se encuentra representada la «Pachamama» o la tierra, el lugar donde vive el hombre del agua. La tierra para los andinos es un ser viviente, la serpiente, que simboliza el movimiento, el eterno recorrido. y por el cóndor, ave que se comunica con los Dioses para hacer su voluntad.

La serpiente representa lo infinito para los incas. La serpiente simboliza el mundo de abajo o el mundo de los muertos (el Ukhu Pacha). Cuando las personas abandonan el mundo terrenal se unían a esta otra dimensión representado por la serpiente, además representaba la sabiduría. La trilogía inca estuvo plasmada en muchas construcciones del Cusco. En Machu Picchu, el Templo de las 3 Ventanas simboliza esta visión del mundo.

Se habla también de que el mito fundacional del águila y la serpiente fue una invención de Tlacaelel, (cual Romulo y Remo), para dar un pasado glorioso a los mexicas, sin embargo la simbología azteca, bien pudiera ser similar a la inca: la tierra prometida yace en la ciudad de los vivos sobre agua: en el eje central del mundo de los Dioses y de los Muertos.