Piramides de Teotihuacan
El periodo clásico mesoamericano se caracterizó por la construcción de abundantes pirámides, que siguen influyendo en en la civilización.

Las pirámides están presentes en distintas partes del orbe, a lo largo de la historia se han replicado estas construcciones con el objetivo de emular las montañas y alcanzar el cielo; a pesar de que pudieron tener distintos usos, se cree que todas poseen un mismo significado, ser centros energéticos que acumulan la radiación electromagnética del sol y la dirigen a un mismo punto, una base simétrica que distribuye dicha energía.

En la antigüedad, simultáneamente en todos los continentes, las civilizaciones construyeron pirámides, las más famosas, las de Egipto, no relegan su fama a las que abundan durante el Periodo Clásico de Mesoamérica, (México y Centroamérica), Perú, India, Indonesia, China y Sudán; algunas fueron tumbas, otros templos, pero siempre estaban asociadas a lo divino, al poder y al sol.

En la actualidad, muchos edificios modernos emulan las pirámides, al menos en su cúpula, en Rusia, Mexico, Estados Unidos y Francia, por mencionar algunos, los arquitectos tratan de simular y adaptar la arquitectura piramidal a la modernidad, sin embargo los efectos sanadores han sido poco estudiados, pero se considera de buena fortuna.

Los Faraones egipcios eran sepultados en pirámides y sus cadáveres se momificaban, existe la creencia generalizada de que se debía exclusivamente a las sustancias y técnicas aplicadas en el embalsamamiento, sin embargo hay quien señala que las pirámides jugaron un papel importante en la momificación.

Las propiedades energéticas de las pirámides fueron descubiertas hace más de 60 años por el científico francés Antoine Bovis. Él observó que los animales que se introducían en las pirámides y morían allí, se momificaban igual que los cadáveres humanos sepultados en las pirámides, de donde dedujo que la propiedad de momificación recaía, en «algo» que ocurría en el interior de la pirámide que permitía este efecto conservador de la materia.

Las Zonas Arqueológicas de Giza, Teotihuacan, Chichen Itza y El Tajin, reciben cada año millones de visitantes para hacer «votos energéticos» durante el solsticio de verano o invierno y en los equinoccios de primavera y otoño, vestidos de blanco buscan mejorar sus vidas al hacerlo, cientos dan fe de muchos beneficios.

Existe una teoría que supone que la energía se intercepta exactamente en los ángulos piramidales y se multiplica por la estructura duplicandose, llenando el espacio como una red de interferencias de energía, algo que no ocurre con los prismas, pues su estructura no permite «absorber la energía».

En Cuba se realizó un estudio con pirámides construidas de aluminio y acrílico de diversos tamaños, se atendieron colocaron pacientes dentro con diversos problemas médicos, y se comprobó su acción analgésica, antiflogística y bacteriostática.

Existe un debate alrededor de este estudio, pues la carencia de una base teórica para la existencia de tal energía, permite concluir que el beneficio para la salud, sería exclusivamente debido al efecto placebo que producen.