Abrazo de Acatempan
Andres Manuel Lopez Obrador, Presidente de México, hizo suya una frase que corresponde a la Segunda Condesa de Regla, quien perteneció a las familias más adineradas de Nueva España y del mundo en su tiempo, los Romero de Terreros, poseedores del Condado de Regla.

Andres Manuel Lopez Obrador, Presidente de México, hizo suya una frase que corresponde a la Segunda Condesa de Regla, quien perteneció a las familias más adineradas de Nueva España y del mundo en su tiempo, los Romero de Terreros, poseedores del Condado de Regla.

«No se pueden convencer,
que esta guerra no puede terminar a balazos!!,
Se tiene que terminar a abrazos…»
Segunda Condesa de Regla

Tras la muerte de José María Morelos, la insurgencia que buscaba la independencia, perdió liderazgo y se desperdiga; los rebeldes se refugian en lugares de difícil acceso, sin embargo, es necesario un dirigente que encauce los entusiasmos, porque esa era la voluntad del pueblo.

Los novohispanos querían la independencia, pero no por métodos violentos; la gente estaba cansada de tantos años de guerra, las provincias anhelaban la libertad y la paz; la insurgencia había perdido la guerra, pero el espíritu de la independencia estaba muy fuerte, era necesario un consenso.

La consumación de la guerra se dio por la unión de dos ejércitos: el Realista y el Insurgente, en Febrero de 1821, Agustín de Iturbide (comandante realista) escribió una carta a Vicente Guerrero (líder insurgente) en la que le propuso reunirse cerca de Chilpancingo para sellar un pacto de paz.

El 10 de febrero se efectuó una reunión en Acatempan en donde Guerrero e Iturbide, respaldados por sus tropas se entrevistaron con cierta desconfianza el uno del otro. Sin embargo Guerrero estaba más atemorizado porque Iturbide había realizado una guerra cruel y despiadada.

Sin embargo Iturbide, aunque sanguinario, inspiraba confianza  por el honor mismo que él ponía en sus acciones. No se le creía capaz de una traición que hubiera manchado su reputación  de valor y nobleza de proceder. Por su parte, muy poco tenía que temer del general Guerrero, hombre que se distinguía desde el principio por su humanidad y su conducta llena de lealtad a la causa que sostenía.

Las tropas de ambos caudillos se apuntan mutuamente. Iturbide y Guerrero caminan con valentía, se encuentran y se abrazan, y ambos comienzan a llorar como dos niños; el Rebelde Insurgente cedió las armas al Comandante Realista y se reunieron ambos ejércitos, poniendose a las ordenes de Iturbide.

Este acto es conocido en la historiografía como el Abrazo de Acatempan de 1821, sin embargo poco se sabe de la influencia directa que tuvo la Segunda Condesa de Regla en Iturbide, para lograr dicho encuentro, lo cierto es que la guerra terminó como ella lo deseaba, con abrazos, no balazos.

La actual doctrina de abrazos, no balazos, ha sido ampliamente criticada por sus resultados, el Presidente López Obrador, ferviente historiador, probablemente se haya inspirado en el Abrazo de Acatempan, para lograr su cometido: lograr la paz con un pacto, como el que terminó con la guerra de 1821.

FUENTE:
Guadalupe Jiménez Codinach
Abrazo de Acatempan
Independencia de México