TLALOC
SÓLO DIOS FECUNDA EL GRANO, NADA GERMINA SI NO ES POR SU VOLUNTAD

Nuestro señor Quetzalcoatl creó al hombre dentro de una cueva. Ahí lo alimentó con maíz. La cueva está situada en el primer cielo: Tlalocan, el Recinto de Tláloc, nuestro señor del agua y las lluvias, donde vive junto a su mujer Xochiquetzal y su ayudante Tlaloque, Dios de los Montes.

Tláloc es el Dios del agua, dador de vida. Brinda dificultades a los hombres, con inundaciones y sequías. Si le das mucha agua a una planta, esta morirá por falta de sed, si le das sequía, se aferrará a la vida. Las tribulaciones son otorgadas a los hombres, para poder ascender al Tlalocan. Solo caminando la ardua vereda podemos llegar allí, subir a la montaña.

Tlalocan es el paraíso en la tierra. Hay muchos regocijos y no hay pena alguna, hay mazorcas de maiz verde, calabaza, amaranto, chile verde, tomates, ejotes y muchas flores. Aquellos que muriesen ahogados, electrocutados por rayos. Los despreciados, los leprosos, los sarnosos, los bubosos e hidrópicos, son amados por Tláloc y ascienden pronto al Tlalocan, para tener vida eterna a su lado. Los que muriesen de pestes se les pondrán semillas de bledos en las mandíbulas y se les pintará la frente de color azul. Se vestirán con papeles cortados y en la mano se les colocara una vara.

En Tlalocan siempre es verano, todo el que muriese por los numenes del agua llegará aquí. A los que la vida haya tratado con crueldad, podrán gozar en medio de la abundancia que reina. Tlalocan es idéntico a Tamoanchán, el lugar del origen, donde convergen el principio y el fin, donde se cierra el ciclo de la existencia.

 

Vestidos de blanco y con el rostro pintado de azul, se escuchaban los tambores y cascabeles, las sonajas y los caracoles, emulaban el sonido de la lluvia. Se escuchaban los truenos y el agua caía, era la señal de que nos habían escuchado.

 

Tonalamatl

Agradecemos siempre, cada mes, cada paso que damos en nuestra vida: la fiesta divina del Tonalamatl comienza en el primer mes, donde pedimos a Tláloc y Chalchiuhtlicue, que las lluvias sean copiosas y puntuales. En el segundo mes, celebramos a Xipe Totec por la siembra del maiz y para el cuarto agradecemos la germinación de las semillas. Para el octavo mes, celebramos el maíz tierno, en el noveno, la fertilidad de nuestro Sol y para el undécimo, la cosecha del maíz.

Solo es mediante los sacrificios que no faltara el maíz y el joven Centéotl, podrá germinar el año siguiente. Como todo en la vida, nada puede germinar si los Dioses no fecundan nuestras obras, el maíz tampoco puede germinar si los Dioses no fecundan el grano. Debemos hace sacrificios para procrear, la muerte hace posible la vida, nada puede nacer en ningún lado si algo que le precede no muere en sacrificio, aunque sea doloroso, es la ley de la vida.

Bienvenido al Reino del Dios Tláloc

 

FUENTES
ARQUEOLOGÍA MEXICANA
IDEAS FUNDAMENTALES DEL ARTE PREHISPÁNICO. PAUL WESTHEIM

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