Benjamin Franklin
“No basta con conocer las virtudes. Hay que amarlas; pero no basta con amarlas, es necesario poseerlas ”

El «surgimiento» de China como la «nueva» potencia mundial hace temblar a los Estados Unidos, la «Nueva Guerra Fría», hace suponer a muchos que su rápido desarrollo en menos de 40 años es producto de la casualidad, el abuso y el apoyo de Occidente, sin embargo estos ignoran que durante muchos años, China fue humillada a aceptar las condiciones del Reino Unido durante las Guerras del Opio, siguiendo el ejemplo de fugaces potencias mercantes como Portugal. El rápido cambio de sistemas políticos durante el Siglo XX, del Milenario Reino Celestial a la República de Sun Yat-zen , convirtiéndose luego en la República Comunista de Mao y evolucionando a la República Popular de libre Mercado de Deng Xiao Ping, los necios llaman «Nuevo» a un Imperio que siempre ha existido.

En la historia de la humanidad han perdurado solo dos potencias mundiales, que sin ser imperios han sido la meca de los mercantes, la joya más anhelada, me refiero a China y la India; el desarrollo de ambas civilizaciones, la sabiduría acumulada durante milenios ha forjado un pensamiento particular, que hasta hace no mucho fue denigrado por las civilizaciones occidentales, hasta ser recuperada por los fundadores de un naciente país, los Estados Unidos, cuyos fundadores masónicos, herederos del liberalismo económico y parlamentario inglés, así como el espíritu de igualdad y libertad de los franceses, se inspiraron en el país más desarrollado de la época (China), para instruir a sus ciudadanos en cómo deberían comportarse ante la vida.

Benjamin Franklin, fue uno de los padres fundadores de los Estados Unidos, inventor, estadista y editor de libros, obtuvo fama nacional con publicaciones como el Almanaque del pobre Richard. Además es considerado como «el primer americano», fue embajador de Estados Unidos en Francia, Presidente de Pennsylvania. Lector aciudo, inspiró al naciente país por medio de la divulgación masiva de sus textos donde inculca los valores prácticos de ahorro, el trabajo duro, la educación, el espíritu comunitario, el autogobierno y la oposición a la tiranía.

El interés de Benjamin Franklin por la civilización china fue muy amplio e incluía diversas áreas, desde la filosofía de Confucio hasta las tecnologías industriales. Franklin creía que la seguridad del futuro estaba mejor fundada en la experiencia del pasado. El esfuerzo de Franklin por extraer sabiduría de la civilización china se basó en su creencia de que China era «la más antigua y, por experiencia, la más sabia de las naciones». Los elementos más importantes del confucianismo fueron los que inspiraron la utopía de la «ciudad en una colina», principios que se plasmaron junto con la ideologia de la reciente revolucion francesa en la Sociedad Filosófica Americana, fundada en 1768.

Franklin se dedicó a estudiar la civilización china, estaba muy preocupado en la felicidad humana, la individual y la particular, para ello; además buscaba que China proporcionaría a la gente de Estados Unidos los recursos que pudieran utilizar en sus esfuerzos por convertir al utópico nuevo país en el mejor del mundo; las artes de la vida chinas eran «superiores a cualquier otra persona en la raza humana, China era un baluarte de creatividad, conocimiento y riqueza«.

Actualmente muchos políticos estadounidenses hablan de un plagio de propiedad intelectual, sin embargo los fundadores de los Estados Unidos plagiaron mucho de la tecnología china de la época, en lo referente a la agricultura, la seda, la navegación y calefacción, Benjamin Franklin no se limitó a copiar la tecnología china, primero la examinó y luego adoptó la parte más adecuada de dicha tecnología, pero lo que más perduró fue su filosofía milenaria; las nociones más favorables sobre China incluían «la industria de su gente, su alto nivel de vida, su habilidad en la agricultura y su gran población». Los esfuerzos de Franklin por extraer elementos positivos de la civilización china se han convertido en un legado permanente de la civilización estadounidense.

“No basta con conocer las virtudes. Hay que amarlas; pero no basta con amarlas, es necesario poseerlas ”

CONFUCIO

Las virtudes de Confucio que Franklin promovió, representadas por sus 13 virtudes, han sido asimiladas a la civilización estadounidense. Según él, la omisión de Franklin fue que Franklin quería «afirmarse a sí mismo la superioridad de una ‘perfección moral’ que no tiene nada que ver con el cristianismo» Las tecnologías industriales que Franklin tomó prestadas de China han promovido el desarrollo económico de los Estados Unidos. Más importante aún, la actitud abierta de Franklin hacia la civilización china se ha expandido básicamente a las actitudes abiertas de los estadounidenses hacia las culturas extranjeras.

I. Templanza: no coma hasta aburrirse; no beba hasta la altura.
No comas por el placer que puedas encontrar en él. Come para aumentar tus fuerzas; come para conservar la vida que has recibido del cielo.

II. Silencio: no hables de lo que pueda beneficiar a otros oa ti mismo; Evite conversaciones triviales.
El silencio es absolutamente necesario para el sabio. El gran discurso, el discurso elaborado, las piezas de elocuencia, deberían ser un lenguaje desconocido para él, sus acciones deberían ser su lenguaje. En cuanto a mí, nunca volvería a hablar.

III. Orden: que todas tus cosas tengan su lugar; Deje que cada parte de su negocio tenga su tiempo.

IV. Resolución: toma la determinación de realizar lo que debes; realiza sin falta lo que te propongas.
Debemos reducir a la acción, realizar y ejecutar con sinceridad y en todo momento, con todo nuestro poder, la buena resolución que hemos tomado. Después de conocer el fin que debemos alcanzar, es necesario avanzar hacia ese fin, caminando por los caminos que conducen a él; confirmando diariamente en su mente la resolución fijada para alcanzarla, y estableciéndola tan bien, que nada la altere en lo más mínimo.

V. Frugalidad: no gastes más que hacer el bien a los demás o a ti mismo, es decir, no gastes nada.
El que busca el orgullo de sus hábitos y no ama la frugalidad, no está dispuesto al estudio de la sabiduría; ni siquiera deberías mantener correspondencia con él.

VI. Industria: no pierda tiempo; estar siempre empleado en algo útil; cortar todas las acciones innecesarias.
Quiere que evitemos la holgazanería. Lucha día y noche contra los vicios. Cuando emprenda cualquier asunto, debe ser diligente y exacto, prudente y considerado en sus palabras.

VII. Sinceridad: no uses engaños dañinos; piensa con inocencia y justicia y, si hablas, habla en consecuencia.
Ser serios y no precipitarnos en nuestras respuestas. Es moderado y reservado en sus discursos; habla con circunspección; si se le ocurre una gran afluencia de palabras, presume no exponerlo, se refrena.

VIII. Justicia — No haga mal a nadie haciendo daño u omitiendo los beneficios que son su deber.
El primero se refiere a la justicia que debe practicarse entre un rey y sus súbditos.

IX. Moderación: evite los extremos; Absténgase de resentir las lesiones tanto como crea que se merecen.
Si nos abandonamos a un gozo inmoderado, o a un dolor excesivo, no se puede decir que nuestra mente está en el estado en que debe estar, que tiene su rectitud y su rectitud. Dice que no sólo es necesario observar la moderación en general, ya que a menudo nuestras pasiones se conmueven, sino que también con respecto a las que son las más lícitas, inocentes y loables, no debemos ceder ciegamente a ellas, y siempre a ello. siga sus movimientos; hay que consultar motivo. Reconozca los beneficios mediante la devolución de otros beneficios, pero nunca se vengue de las lesiones.

X. Limpieza: no tolere la suciedad en el cuerpo, la ropa o la habitación.

XI. Tranquilidad: no se moleste por las nimiedades o los accidentes comunes o inevitables.

XII. Castidad – Rara vez use veneración, pero para la salud o la descendencia, nunca para el embotamiento, la debilidad o el daño de su propia paz o reputación o la de otros.

XIII. Humildad: imite a Jesús y Sócrates.
Esfuérzate por imitar al sabio y nunca te desanimes.