FIDELIDAD HERMANOS, FIDELIDAD

El Comandante Hugo Chavez, el Bolívar del Siglo XXI, el gigante de hierro que con pies de plomo imitó las tácticas militares del General Simón Bolívar y reivindicó la dignidad del pueblo venezolano, enfrentando al Imperialismo y sucumbiendo en su lucha; una batalla utópica que dejó frutos por toda la América Latina, frutos de solidaridad, igualdad y hermandad, el sueño de la Gran Colombia renacida de las tinieblas y convertida en ellas.

Hugo el amigo, Hugo el soldado, nació en Sabaneta, Barinas, pero también en la miseria, en una casa de palma con piso de tierra, compartiendo su vida con muchas palomas blancas que volaban entre los árboles de su patio, ciruelos, mandarina, mango, aguacate, de maizales; lucho desde joven contra las plagas del maíz y hacia cachapas. Vendía frutas en el mercado y recibía como pago un helado. El abuelo de su abuela se había ido de la casa para ir a luchar con Ezequiel Zamora en la Guerra Federal de 1859.

Siendo apenas un niño, Hugo Chávez solía leer mucho, y en una de las recomendaciones que había encontrado, y que aplicó toda su vida, fue la siguiente: “USTED PIENSE”, decía alguna página de aquellas. Y así lo hizo: «Si estás en la mañana cepillandote los dientes, piensa lo que estás haciendo: Me estoy limpiando los dientes. No estés ahí como si fueras un árbol, que no piensa. Si estás pichando en el béisbol, piensa. Si estás disfrutando con unos amigos, unas amigas, piensa.» El pensamiento es clave para entender lo que uno está viviendo, para no pasar por este mundo así como si fuera una nube que pasó

Tenía 14 años, por allá en los años 60’s y tenía un amigo feo, mas feo que él, y que que sabía que las muchachas no aceptarían a salir a bailar y éste le dijo: “Yo no bailo con ninguna muchacha hasta que no se defina ideológicamente”. Y él estaba comenzando por los caminos del marxismo, por ser hijo de un marxista muy respetado, fue en ese instante que entendió la importancia de la definicion ideologica.

Hugo Chávez era antes que ser soldado y militar, un gran historiador, sabía como nadie la historia de Venezuela, la contaba, interpretaba y explicaba, buscaba en sus protagonistas, batallas y contradicciones, con una interconexión entre el pasado, el presente y el porvenir. Aquel «Bachaco» o «Tribilín» que llegó a la Academia Militar de Caracas, junto al uniforme, los sueños se le ensancharon decantando de la disciplina, la camaraderia, pero sobre todo de las injusticias y confrontadas en el cumplimiento del servicio.

El Comandante estudió las comunicaciones militares, hay algo que llaman “RADIOESCUCHA«, que consiste que el enemigo habla por una frecuencia, y se entiende lo que dicen, pero hablan en clave, pero lo importante no son las claves o códigos, sino que las comunicaciones se incrementen en un periodo, esto hace pensar que se está preparando un ataque y se están coordinando mucho, cuando se ve mucha actividad es que se planea algo. Al Comandante Chávez le gustaba montar operaciones nocturnas y emboscadas, a sabiendas de los pasos del enemigo.

La forma de hablar del Comandante era admirado por la rapidez con que fluían sus ideas, contaba historias, se adelantaba, tuteaba, rompía las reglas gramaticales del castellano, usaba vocablos del arte popular, era un dicharachero, se burlaba de si mismo, un fabulador que rellenaba sus historias y se enredaba como una serpiente, cuyo veneno muchas veces le picaba, por todo esto y mas, siempre convencia.

La rapidez de los pensamientos del Comandante se reflejaban en su actuar, amaba los Cuarteles, su sueño siempre fue ser Comandante de la Brigada Blindada, porque esa era su arma, su arma central, la guerra rapida, la guerra relampago, el huracán de los blindados: «Lo que me toca es brincar para allá, ahora que ya estoy entrenado en guerra irregular, Ya era soldado cazador, paracaidista y explosivista. Uno estaba formado para el combate y en mi plenitud física, en el 77. La emboscada me volvió un torbellino y se me perdió el camino.» Hasta que alguien le dijo “Mira Chávez, esto es para largo, así que calma, paciencia que esto es para largo”. Y fue asumiendo que era para largo, como para largo fue y como para largo será. Aquí se nos irá la vida completa.

Un gigante como Chavez, el héroe que no temía a los poderes fácticos, el niño que creció descalzo en pisos de tierra, el sabio que dominó al pueblo y aumentó su hambre y sed de justicia; el que se enfrentó al imperialismo y sucumbió envenenado por un embrujo, por una maldicion que cayo sobre su persona y todo lo que representaba una vez que quiso construir la Nueva República, la Bolivariana, la sucesora de la Gran Colombia. La maldad le cambió el rostro, era el poder perpetuo que le había enloquecido.