Poco tiempo transcurrirá
para que lleve mi corazón sobre mi manga
para darlo a picotear a las cornejas.

Las tragedias griegas representan la realidad de la vida, estas sirvieron como un importante instrumento de adoctrinamiento social del helenismo. Los griegos fueron pioneros del teatro de arte. La tragedia griega se originó en el contexto de celebraciones dedicadas a sus dioses y alcanzó gran nivel de desarrollo sirviendo además, para apreciar la belleza y el sentimiento. La tragedia romana tuvo menos importancia y repercusión que la tragedia griega, su principal exponente fue Séneca.

El Renacimiento inglés, cuando Shakespeare escribía, se vio impulsado por un renovado interés en los clásicos romanos y griegos y en la literatura renacentista vecina escrita años antes en Italia, Francia y España. Shakespeare escribió la mayoría de sus tragedias bajo el reinado de Jaime I, y sus contenidos más oscuros pueden reflejar el estado de ánimo general del país después de la muerte de Isabel I, así como las preferencias teatrales del Rey.

El Teatro Isabelino, emula al greco-romano y fue influenciado por el Cisma Anglicano de 1534, que supuso el impulso del teatro secular en detrimento del teatro religioso. La principal diferencia es que había una política de estado para su temática por la entrada en vigor de una ley que castigaba a los cómicos ambulantes. Esta ley imponía a los actores adscribirse a una institución formal o casa nobiliaria como condición para ejercer el oficio.

Las tragedias renacentistas basan su esencia filosófica en las tragedias de Séneca, donde nobles que tienen un defecto trágico o cometen un grave error (hamartia) que lleva a su reversión de la fortuna (peripecia). Los héroes trágicos de Shakespeare son fundamentalmente defectuosos, es esta debilidad la que finalmente conduce a su caída, cuanto más grandes son, más difícil es caer, todos los personajes fueron, son y serán héroes trágicos.

Las tragedias de Shakespeare a menudo se centran en la caída de un noble, al presentar al público un hombre con una riqueza o poder excesivos, su eventual caída de la cima es aún más trágica. Los héroes trágicos de Shakespeare a menudo son víctimas de presiones externas: el destino, los espíritus malignos y los personajes manipuladores juegan un papel importante en la caída del héroe.

El carácter algido de los ingleses se debe en parte al aislamiento de la isla de Inglaterra del resto de Europa. Los terribles inviernos en soledad, una vida tan dura en lucha constante por la supervivencia les inculcó un pensamiento reflexivo e intuitivo,  esto hizo de los ingleses maestros de los caminos sinuosos del alma, los miedos y supersticiones que se proyectaban en fábulas fantásticas por entre bosques y las debilidades que se disfrazaban de valor en osadías caballerescas.

El aislamiento, la adversidad y la diferenciación del resto de los europeos al independizarse del catolicismo y el poder del papado, dio como resultado el English Character, un sentimiento de superioridad, independencia, libertad y fe en uno mismo, por tal motivo, a William Shakespeare se le considera el dramaturgo más importante de la literatura universal y el escritor referente de la lengua inglesa, adquirió su éxito gracias a que supo retratar su cultura como un espejo de todos los tiempos, en sus obras nos son revelados los conflictos más profundos del alma y el subconsciente: Las pasiones humanas.

El hombre, en su condición primitiva, preserva las mismas características perceptivas y físicas desde siempre, esto significa que a pesar de poder entender el mundo de distintas maneras y de acuerdo con las condicionantes del pensamiento de la sociedad en un momento particular, preserva y preservará sus características estructurales básicas, por ende la literatura Shakespeareana es una proyección atemporal de la naturaleza del hombre.

Cada una de las obras de Shakespeare representa una pasion humana: Hamlet es la venganza, Mcbeth es el odio, Ricardo III es la ambición, Romeo y Julieta, el amor, Otelo, son los celos. Los dramas de Shakespeare representan muy marcadas las pasiones humanas, dichas pasiones dominan a los personajes y son expuestas como prototipos realistas de condiciones atemporales que siempre se manifiestan y dominan a los personajes: el amor, la avaricia, el poder, la venganza, la ambición, la mentira, la astucia, la duda y la locura, condiciones, pasiones que siempre terminan manifestándose en desgracia, tragedia y sufrimiento.