«TIME IS MONEY»

El Molino de harina El Salvador fue construido en las Lomas del Rey Carlos I durante el Siglo XVI y fue sede de la derrota más brutal para el ejército americano durante la Guerra con México. El Generalísimo Antonio López de Santa Anna había pedido una tregua al General Scott, mientras los mexicanos se acuartelaron en el Molino, intencionalmente se dispersó el rumor de que se fundían campanas para fabricar cañones y se almacenaba pólvora y fusiles. Embriagado por el sentimiento de «La Bastilla Mexicana», el ejército americano cayó en una emboscada.

Con el comienzo de la guerra entre México y Estados Unidos en Mayo de 1846, el general de brigada Zachary Taylor obtuvo rápidas victorias en Texas en Palo Alto y Resaca de la Palma, más tarde invadió el norte de México y capturó la ciudad de Monterrey. Aunque complacido con el éxito de Taylor, el presidente James K. Polk estaba cada vez más preocupado por las aspiraciones políticas del general. Como resultado de esto, le informa que un avance sobre la Ciudad de México desde Monterrey sería difícil, comenzó a despojar al ejército de Taylor de hombres para formar un nuevo mando para el mayor general Winfield Scott.

El nuevo ejército tenía la tarea de capturar el puerto de Veracruz antes de moverse tierra adentro contra la capital mexicana, para Marzo de 1847 habían tomado el Puerto de Veracruz, que sucumbio después de un asedio de veinte días; Preocupado por la fiebre amarilla a lo largo de la costa, rápidamente comenzó a marchar hacia el interior y pronto se enfrentó a un ejército mexicano dirigido por el general Antonio López de Santa Anna.

En su camino a la Ciudad de México tomaron la ciudad de Puebla y a principios de agosto, Scott decidió acercarse a la capital desde el sur en lugar de forzar las defensas enemigas en El Peñón. Rodeando los lagos Chalco y Xochimilco sus hombres arribaron a San Agustín el 18 de agosto. Habiendo anticipado un avance norteamericano desde el este, Santa Anna comenzó a reubicar su ejército hacia el sur y asumió una línea a lo largo del río Churubusco.

Para defender los accesos al sur de la ciudad, Santa Anna desplegó tropas para flanquear la capital, sin embargo las defensas mexicanas fueron derrotadas, lo que orillo su repliegue hacia adentro, posicionándose en el puente de Churubusco. El mando de las fuerzas mexicanas recayó en el general Manuel Rincón, quien ordenó a sus tropas que ocuparan las fortificaciones cercanas al puente, así como el Convento de San Mateo al suroeste.

Entre los defensores se encontraban miembros del Batallón San Patricio, que estaba formado por desertores irlandeses del ejército estadounidense. Con las dos alas de su ejército convergiendo en Churubusco, Scott inmediatamente ordenó atacar el puente y asaltar el convento. En un movimiento inusual, Scott no había explorado ninguna de estas posiciones y no era consciente de su fuerza, sin embargo tomaron el puente y el convento, donde los desertores irlandeses fueron capturados.

La lucha en Churubusco le costó a Scott 139 muertos, 865 heridos y 40 desaparecidos. Las pérdidas mexicanas ascendieron a 263 muertos, 460 heridos, 1261 capturados y 20 desaparecidos. Un día desastroso para Santa Anna, el 20 de agosto vio sus fuerzas derrotadas en Contreras y Churubusco y toda su línea defensiva al sur de la ciudad destrozada. En un esfuerzo por ganar tiempo para reorganizarse, Santa Anna solicitó una breve tregua que Scott concedió.

Scott tenía la esperanza de que se pudiera negociar la paz sin que su ejército tuviera que asaltar la ciudad. Esta tregua fracasó rápidamente y Scott reanudó las operaciones el 6 de Septiembre de 1847, cuando se interrumpieron las conversaciones de paz, se observó a un gran número de tropas mexicanas alrededor de un grupo de edificios bajos y macizos de piedra conocidos como El Molino del Rey.

Una gran arboleda separaba el Molino del Rey y el Castillo de Chapultepec, Scott recibió informes de que los árboles enmascaraba una fundición para lanzar cañones y había rumores de que Santa Anna, con una necesidad desesperada de artillería, estaba enviando campanas de iglesias y conventos para fundirlas y convertirlas en cañones. Scott ordenó al general Worth que atacara y tomara el molino, destruyera la fábrica y destruyera las municiones encontradas.

El General Worth ordenó un breve bombardeo y asumió que los mexicanos habían abandonó los edificios. Envió una columna de asalto de 500 hombres, la octava infantería y detrás de ellos colocó el batallón ligero, en total se distribuyó una fuerza total de 2.800 hombres. Cuando llegaron los hombres de Worth, se encontraron con un feroz tiroteo.

Seis piezas de una batería de campaña se abrieron sobre los americanos, mientras que los cañones pesados ​​de Chapultepec y casi 6.000 mosquetes de las trincheras mexicanas los abatieron por centenares. Al menos la mitad de los hombres de Worth cayeron durante el primer aluvión de balas, por lo que iniciaron su retirada.

Una vez terminada la batalla, los americanos regresaron al sitio abandonado para abastecerse y se llevaron gran sorpresa al ver que en la Casa Mata, (parte del complejo del Molino del Rey), no había el gran arsenal que creía el General Scott. Una vez dentro, el Generalísimo Antonio López de Santa Ana ordenó disparar un bala de cañón desde Chapultepec, misma cayó al centro del edificio con excelente puntería, matando instantáneamente a cientos de oficiales y soldados.