Doroteo Arango nació el 5 de Junio de 1878 en la miseria, hijo de madre indígena y padre mestizo, a la edad de 18 años maquino un plan para salir de la pobreza: cambió su nombre a Francisco Villa, trabajó durante dos años arreando ganado para comprarse un arma con la que mató su primer hombre a la edad de 20 años. Desde joven fue muy reservado, aunque intempestivo, indomable e impredecible, su modo era la única manera y su parecer cambiaba conforme a las circunstancias, su valentía y gallardía eran equiparables con su silencio y hombría, era un actor magistral y un lider innato.

Siendo un veinteanero, pronto se convirtió en el azote del Norte, robaba, mataba e incendiaba a diestra y siniestra, su nombre fue sinónimo de terror, los llamados Rurales, cuerpos policiacos del porfiriato, no hubo un dia que no estuvieran bajo su pista. Francisco era el alter ego y Doroteo el ego, callado y de ojos ardientes, parecía llevar una vida encantadora, una superstición que siempre se había esforzado mucho en inculcar en la mente de sus ignorantes compatriotas, que era un joven trabajador que intercalaba sus fechorías con periodos laborales legales, su imagen no correspondía a la de un delincuente.

No importaba cuán inteligentes fueran las trampas que le tendieran, siempre lograba librarse: no importa cuán abrumadoras fueran las probabilidades en su contra, siempre lograba escapar. Nueve veces fue herido pero de todas se recuperó. Cada crimen que cometía lo hacía más audaz. Cabalgó por el país sin miedo, sirviéndose de lo que quisiera, matando a los que le incitaban a su cólera o a su siempre excitable sospecha, hasta que, desesperado, Porfirio Díaz, entonces presidente de México, ofreció una recompensa de veinte mil dólares por su captura.

Pero incluso este premio, por muy grande que fuera para la gente entre la que vivía, no indujo a nadie a matarlo, aunque muchos lo intentaron. Sobre Francisco Madero, durante un tiempo presidente de México, recae la responsabilidad de transformar a Villa de un bandido que inspira terror a un héroe nacional.

Durante la última parte de los quince años en que no era más que un forajido desesperado, Villa conoció a Raúl Madero, hermano de Francisco. En ese momento, Francisco estaba empujando su revuelta contra el gobierno de Porfirio Díaz. El bandido pareció fascinar a Raúl y se convirtieron en grandes amigos

Mientras la revolución de Madero vacilaba entre el éxito y el fracaso, y finalmente parecía condenada al fracaso, Raul Madero concibió la idea de alistar a Villa en la causa de su hermano. En algún momento de su carrera, se dice que el bandido sirvió en el ejército de los Estados Unidos. En todo caso, tenía un conocimiento rudimentario de los asuntos militares, y Raúl estaba impresionado por la forma en que inspiraba una devoción ciega por parte de sus seguidores. Habiendo concebido la idea, Raul le escribió a su hermano una carta en la que ensalza al bandido como héroe y genio.

En el mismo momento en que era temido en todo México como un asesino sediento de sangre, Francisco Madero, dispuesto a aferrarse a cualquier gota que pudiera salvar el día de su rápida revolución, envió una comisión para enlistar a Villa. Desde ese día en que, como soldado, tomó las armas contra el gobierno de Porfirio Díaz, las hazañas del Centauro alternativamente horrorizaron y despertaron la admiración del mundo entero.

Los hombres que Villa reunió bajo su mando lo adoraron, para todos sus seguidores siempre había sido «Pancho», evidencia de que sabían y sentían que era uno de su propio molde, no un miembro de la odiada aristocracia o clase terrateniente, Ademas del Centauro del Norte fue apodado «El Tigre».
Cuando llegó a ser oficial del ejército revolucionario de Francisco Madero se declaró ídolo y terror del pueblo.

Cuando Díaz fue finalmente depuesto y Madero se convirtió en presidente, en el General Victoriano Huerta, surgió un odio intenso y mutuo. Huerta encarceló a Villa, pero Madero lo libero rápidamente. Pero cuando Huerta ascendió a la presidencia después de la muerte de Madero, uno de sus primeros actos fue volver a encarcelar a Villa. Sin embargo, su suerte seguía siendo cierta y antes de que Huerta pudiera sacarlo, «Pancho» escapó. Como era de esperar, apenas hubo escapado, el ídolo del pueblo y el terror tomaron las armas contra Huerta.

Tras el asesinato de Madero, se conformó la División del Norte, una formación militar encabezada por Francisco VIlla y que estaba compuesta con gente del pueblo, rancheros, vaqueros, caporales y otros elementos de la población rural, aunque también dio cabida a miembros del ejército federal que se levantaron contra Victoriano Huerta.

El ejército de Villa recibió apoyo de un militar de alta escuela, el general Felipe Angeles, quien durante la campaña de 1913 a 1914 hacia la capital, siempre fue su asesor estratégico y militar. La División del Norte dominó militarmente el norte del país, lo que permitió a Pancho Villa implantar en esa región una serie de reformas sociales y políticas.

La División del Norte, tomó las plazas federales de Ciudad Juárez, Chihuahua, Torreon, Saltillo y Zacatecas, entre otras. Después del triunfo revolucionario contra Huerta, en julio de 1914, Villa rompió con Carranza, quien se abalanzó contra el Centauro con el ejército de Obregón.

1915 fue el año más violento de la Revolución Mexicana, ya no se luchaba contra un gobierno establecido sino que se trataba de un enfrentamiento entre dos proyectos de nación. Muchos villistas se cambiaron al bando de los carrancistas, lo mismo ocurría con otros bandos. La region de la Laguna, Chihuahua y Durango, eran dominios de la división del Norte, que el Centauro conocía a la perfección, Villa se negó a esperar a que se acercaran los Obregonistas, y decidio irlos a buscar, cayendo primero ante el ejército de Obregón el 15 de Abril de 1915 en Celaya, una segunda batalla el 5 de Junio en Silao y Trinidad.

En el Bajío fue donde Obregón perdió la mano derecha en Santa Ana del Conde, en los suburbios de León, sin embargo el 2 de Junio, Villa fue derrotado en la ciudad del calzado, el 5 de Junio cumplio 37 años. No hubo piedad para los villistas, muchos fueron fusilados.

El último asalto de la División del Norte se llevó a cabo en Aguascalientes, los primeros días de Julio, sin embargo era imposible ganar la victoria con un ejército mermado y abatido, Felipe Ángeles y otros generales abandonaron a Villa. El 25 de Diciembre de 1915 se disolvió la División del Norte, sin embargo el Centauro siguió dando guerra.

El 9 de Marzo de 1916 Villa invadio Columbus, Nuevo México, el asalto fue un fracaso que provocó la ira de los Estados Unidos, días después ingresaron 5 mil soldados de tropas americanas bajo el mando del General Pershing, a suelo mexicano para buscar al Centauro, la llamada Expedicion Punitiva, infrutifera, pues nunca le pudieron encontrar. Ese Pershing vino aquí como un águila y se fue como una gallina mojada, se mofaba el Centauro, escudrinandose durante 7 años más, hasta que fue emboscado y asesinado por órdenes del Presidente Calles y su cadáver decapitado, por requisición de los gringos.