El cénit del Imperio Americano se alcanzó con el colapso de la Unión Soviética el 26 de Diciembre de 1991, esto no habría sido posible sin la brillante gestión de Ronald Reagan, que sin derramar una gota de sangre o disparar una sola bala, había derrotado a la Unión Soviética y desmantelado su arsenal nuclear, terminaba la Guerra Fría y una nueva era para la humanidad se vislumbraba en la última década del Siglo XX, donde los Estados Unidos serían los amos del mundo.

Ronald Reagan nació el 6 de Febrero de 1911 en Tampico, un pueblo de Illinois rodeado de maizales, por la formación religiosa que le dio su madre, siempre tuvo fe en la bondad de las personas y en el triunfo del bien sobre el mal. Al terminar la Universidad con grado en Economía y Sociología entró a trabajar como locutor de partidos de béisbol, su capacidad persuasiva le dio gran fama; en la radio aprendió el valor de la entonación, y el manejo de intenciones. Su currículum y su carisma lo llevaron a firmar un contrato con Warner Brothers por su sola presencia y lo harían protagonista de varias películas, donde siempre interpretaba al bueno.

Durante su estadía en Hollywood llegó a ser líder del Sindicato de Actores y llegó a simpatizar con la ideología comunista, organizado manifestaciones del gremio contra las productoras, por alborotador fue investigado por el FBI que lo amenazó con tirarle ácido en la cara, luego de esto cambió su discurso al convertirse en vocero mediático contra el comunismo, sin embargo la visita del lider sovietico Nikita Khrushchev, hizo que su carrera cinematográfica se terminara al considerarse un provocador a la frágil relación de EEUU y la URSS.

Reagan había estado casado con Jane Wyman y al divorciarse conoce a otra actriz de Hollywood Nancy Davis, quien seria su mejor y única amiga, juntos harían mancuerna al trabajar para General Electric como actores de infomerciales; GE lo despediría porque editaba sus guiones haciéndolos controversiales. El candidato a la Presidencia Barry Goldwater hizo uso de sus videos de propaganda anticomunista, y aunque el candidato perdio la eleccion, Reagan renunció al Partido Demócrata y se afilió al Republicano, navegando siempre en la conveniencia, llegaría a ser Gobernador de California de 1967 a 1975.

La década de los 80’s fue una etapa de cambios, el estilo de vida americano cambió drásticamente: La televisión por cable introdujo toda una gama de nuevos programas para el espectador exigente. Los discos compactos reemplazaron a los discos como el medio más popular para la música grabada. Los teléfonos celulares empezaban a desarrollarse para el uso de la élite y la banca se volvió más conveniente con la proliferación de cajeros automáticos. Empresas e individuos se apresuraron a comprar computadoras personales que tenían la promesa de simplificar radicalmente las tareas difíciles.

El ascenso de Ronald Reagan a la presidencia en los Estados Unidos tiene que ver con el desencanto y la derrota sostenida durante los 70’s, la elección de Reagan trajo un cambio dramático al gobierno federal y al espíritu de la gente. Ningún presidente, republicano o demócrata, había intentado reducir el tamaño del gobierno federal desde que Franklin Roosevelt inició su New Deal. La reducción de impuestos que se otorgó al pueblo estadounidense benefició más a los estadounidenses ricos, con la esperanza de que sus mayores ingresos se filtraran a los estadounidenses más pobres, la llamada teoría del goteo. El estancamiento económico de la década de 1970 llegó a su fin, pero a costa de enormes déficits federales y la creciente tasa de pobreza.

El mensaje del presidente fue claro: El gobierno se había vuelto demasiado grande y necesitaba recortarse a su tamaño. Los impuestos eran increíblemente altos y debían recortarse para estimular el crecimiento y la inversión. También debía incrementarse el gasto militar para arreglar el estado degenerativo de la maquinaria de guerra estadounidense. Era necesario volver a enfatizar la moralidad y el carácter en la vida americana. A pesar de la bipolaridad política con la URSS, los Estados Unidos debían ser la superpotencia del mundo con el mejor sistema de gobierno, era hora de volver a sentirse orgulloso por ser americano.

La estrategia económica de Reagan se basó en la teoría económica de Milton Friedman, el Neoliberalismo más puro emanado del éxito de Hong Kong y los primeros años del expansionismo estadounidense hacia el Pacífico, tenían que adaptarse a los nuevos tiempos e imprimirles un sello personal, la Reaganomía:

  1. Reducir el crecimiento del gasto público
  2. Reducir los tipos marginales de los impuestos que gravan el trabajo y el capital
  3. Reducir la regulación de la actividad económica
  4. Control de la oferta monetaria y reducir la inflación

Emanado de la época de oro de Hollywood, la imagen de Ronald Reagan era asociada con tiempos de gloria, su discurso eclipsante, con palabras dictadas en entonación perfecta y su mirada confidente, convencían a las audiencias más incautas de su maestría, por la docilidad y elegancia que emanaba de su persona; para no parecer un snob, políticamente era aforistico, gustaba de tener posiciones determinadas, que explicaba con frases cortas, para que sus compatriotas pudieran comprenderlo de manera fácil. Así resumió su postura en un tema fundamental antes de llegar al gobierno: “Mi idea de la política hacia la Unión Soviética es simple, alguien diría simplista. Es esta: Nosotros ganamos, ellos pierden”.

Estados Unidos fue el gran vencedor de la Guerra Fría, el héroe que enterró a la URSS y el Pacto de Varsovia. La llamada Doctrina Reagan, la estrategia de apoyo a la lucha contra regímenes prosoviéticos en Latinoamérica, África y Asia, acompañada de un poderoso arsenal impulsado por el programa conocido como Guerra de las Galaxias, minaron el poderío geoestratégico del bloque comunista, mientras, entabló relaciones con el líder soviético Mijaíl Gorbachov, al que desafió a derribar el Muro de Berlín. Esa barrera acabó sucumbiendo en 1989, como la propia URSS y su esfera de influencia. El capitalismo había ganado.

Tras la reelección de Reagan, fue elegido el vicepresidente George Bush el 8 de noviembre de 1988. El gran tema de la campaña de Bush era el mantenimiento del status quo, incluyendo la famosa frase: «lean mis labios, no habrá nuevos impuestos», que terminó costándole la presidencia. La recesión poco a poco fue mermando a George Bush, quien ascendió al poder sin un programa coherente y empezó a adquirir una reputación de un presidente que hacía proclamas grandilocuentes que casi siempre se quedaban en el papel.

La obra de Reagan y Bush lograron su cometido, la URSS había colapsado, fragmentándose y Europa se estaba reordenando en nuevos países, a finales de los ochentas, de la mano de Ronald Reagan, Estados Unidos había vencido y recibió del mundo un impulso de confianza cuando la Guerra Fría llegó a su fin en 1991; los laureles de la libertad y el triunfo llenaban de orgullo a los americanos, como cuando se proclamaron vencedores de las Guerras Mundiales, la amenaza de la Unión Soviética ahora pertenecía a la historia. El Siglo XX fue el Siglo de los Estados Unidos y a finales de este se habían ganado el estatus que les correspondía: ser la primer superpotencia del mundo.