Según varias civilizaciones antiguas, se cree que al nacer, cada individuo tiene un animal como espíritu, que toma el papel de protector y guía. En algunos casos, estas criaturas únicamente se manifiestan como una figura que se aparece en sueños, o bien, hay personas que encuentran una afinidad especial con ese animal y en muchas ocasiones sale a relucir.

Los nahuales o nahoas, se cree que vinieron del Oriente, su era jefe Quetzalcoatl, conocedores de la Toltecayotl, fueron descritos por Alonso de Molina como «brujos, hechiceros o nigromantes: El nahual que es maléfico y pestífero de este oficio hace daño a los cuerpos con los dichos hechizos, y saca de juicio y ahoga; es embaidor o encantador», aunque en la cosmovisión mexica, los nahuales eran protegidos por el señor de la noche, Tezcatlipoca

Estos brujos tenían aptitudes diferentes, pues contaban con aspectos útiles como la visión del águila, el oído del ocelote o el olfato del lobo. Dichas técnicas servían a la hora de realizar curaciones, pero la realidad es, que algunos no empleaban la metamorfosis para hacer el bien.

Una de las posibles raíces de la palabra nahuali, verbo que en náhuatl alude al acto de engañar, ocultar o disimular. Por otro lado, el historiador José María Garibay sugirió como origen probable el término nahui, que se refiere al número 4, tal vez en alusión a la personalidad múltiple, o la capacidad de transmutar, que posee el nahual. Existen

Los nahuales eran los brujos que siempre acompañaban las ceremonias de alta jerarquía a las que asistían también los sabios, los jefes y caudillos de los pueblos, se colocaban en dirección a los cuatro puntos cardinales.

El naualli propiamente se llama brujo, que de noche espanta a los hombres y chupa a los niños. El que es curioso de este oficio bien se le entiende cualquier cosa de hechizos, y para usar de ellos es agudo y astuto; aprovecha y no daña.

Bernardino de Sahagun

Para toda diligencia y decisión importante, los nahuales eran consultados, habia que buscarles, seguirles los pasos, sus rastros se determinaban como tigres y coyotes, una vez que eran hallados se les consultaba, como si esperase la llegada de quienes les buscaba, podían escuchar los sucesos en la naturaleza.

«No os aflijas, luego que esté determinado el día en que el enemigo haya de cometeros, vendréis a dar parte… las señales son un regalo que te entrego, debes aprender a identificarlas y lo más importante a utilizarlas..»

Titulo de los señores de Totonicapan

Los nahuales vivían en las montañas, sabían escuchar los murmullos de la naturaleza, hablaban con los árboles, las plantas, los rios, se alimentaban de pocas cosas, a veces a falta de alimento comían piedras que calentaban en brazas para pulverizarlas en agua.

Existen dos tipos de nahuales, los que se ven y los que se sueñan, los primeros son brutos, son fieras, son hombres, los que aparecen en los sueños son horribles criaturas maléficas que siempre dan un mensaje. Los nahuales siempre se acercan a la naturaleza, que es el lugar donde yacen todas las respuestas.

El hombre proyecta sobre la naturaleza sus cualidades y atributos, y dota a los seres que la conforman, los cerros, los astros, los animales y las plantas, de inteligencia, voluntad y lenguaje, por ende los dioses mesoamericanos podían tomar la forma de su nahual, convirtiéndose en bestias para relacionarse con los humanos.

Los nahuales existen, cada uno de nosotros posee un uno, es el instinto animal que nos guía y protege para sobrevivir; estudiando nuestras semejanzas con la de los animales, reptiles o insectos, podremos mimetizar y pulir los atributos que nos fueron concebidos. Tu nahual existe, solo tienes que buscarlo en el espejo.