15 de Septiembre de 2010, los mexicanos se preparaban para celebrar el segundo centenario del inicio de la gesta independentista, la situación no incitaba a la celebración. México atravesaba una depresión crónica, la que hasta ese entonces era la peor crisis económica del Siglo XXI y hacía unos meses había sufrido los estragos de una pandemia de gripe, la H1N1.

El presidente de México, Felipe Calderón emprendió al inicio de su sexenio la llamada Guerra contra el narcotráfico, en la que se buscaba retomar el control del estado mexicano de áreas dominadas por la delincuencia organizada, la violencia aumentó considerablemente en las ciudades en que el ejército pretendía imponer el orden, por la resistencia al golpe de timón.

En la historia no existen los destinos manifiestos ni repeticiones mecánicas, pero México se encontraba en momentos paralelos a los de 1910, tanto económicos como sociales, el detrimento de la institucionalidad y el control político ante la caída del PRI hacía una década, (como la caída de Díaz), dejó en los mexicanos el agrio sabor que el sentimiento de cambio traería a sus vidas, justo como en la transición democrática que impulsó Madero hacía ya un siglo.

La Independencia, la Reforma y la Revolución provocaron grandes transformaciones en Mexico, no solo de sus instituciones, sino de la sociedad y la economía. Ninguno de estos movimientos tuvo un desarrollo lineal. Doscientos años después de que, en el pueblo de Dolores, el cura Hidalgo lanzara su grito de rebelión contra el mal gobierno, el 49% de los mexicanos vivían en pobreza

La sospechosa muerte de los Secretarios de Gobernación en 2008 y 2011, hizo pensar a muchos que fueron asesinados, el estado mexicano se encontraba en franca decadencia, no solo por la infiltración del crimen organizado dentro del aparato gubernamental (tanto local como federal), sino porque la corrupción imperante y la oposición recalcitrante, secuestraron al Gobierno Federal.

El opositor Andrés Manuel López Obrador no había reconocido su derrota ante las elecciones de 2006, argumentando fraude se declaró «Presidente Legitimo«, y haciendo uso de su capacidad de convocatoria había hecho un plantón en el centro de la capital que duró meses y originó la quiebra de muchos negocios.

Las intenciones de López Obrador eran, chantajear al gobierno para obtener dinero, a cambio de dejar el plantón, justo como lo hizo con Ernesto Zedillo, sin embargo Calderón no cedió y el movimiento «pacífico» del «presidente legítimo» quebrantó poco a poco su relación con el partido que lo sostenía, el PRD.

«200 años orgullosamente mexicanos»

MEXICO 2010

A lo largo de todo el país las nuevas tecnologías se conjuntaron con la historia, una reedición de las cabezas de águila de hacía 50 años, la ruta de la independencia se señaliza con logotipos de MÉXICO 2010 así como los sitios históricos, con MÉXICO ES MI MUSEO, donde con enviar un sms al *2010 e indicar el código del monumento se enviaba una descripción detallada del lugar y la historia que lo involucraba.

En la televisión se transmitía el programa DISCUTAMOS MÉXICO, que reunía a los mayores intelectuales de la época para analizar la historia patria, una serie de programas que buscaban discutir el pasado, presente y futuro de México, el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución era un momento para festejar, celebrar y también para reflexionar.

Los restos de 12 caudillos insurgentes de la lucha de Independencia de 1810 fueron exhumados con los máximos honores militares del Mausoleo de la columna del Ángel de la Independencia para ser trasladados al Museo Nacional de Historia en el Castillo de Chapultepec, donde estuvieron un año.

La tarde del 15 de Septiembre, los mexicanos olvidaron por un momento la tragedia en que vivían y como cada año se dispusieron a celebrar con orgullo su libertad del Imperio Español, un desfile magnánimo con marionetas gigantes que desfilaron por el centro, coreografías, conciertos, carros alegoricos, era una fiesta desbordante de recursos y de alegría.

Porfirio Diaz habia inaugurado es misma tarde hace 100 años el monumento a la Independencia, simbolo del centenario, la victoria alada, que sería reconocida como un ícono de la capital, Felipe Calderón no pudo inaugurar el que sería el símbolo del bicentenario, la ESTELA DE LUZ.

El Zócalo fue tomado por El COLOSO, un gigante que recordaba a Emiliano Zapata, acróbatas formaron con sus cuerpos la palabra MÉXICO; un espectáculo de fuegos danzantes salía de Palacio Nacional, los edificios se vistieron con luces y se convirtieron en pantallas gigantes. Felipe Calderón salió al balcón presidencial para dar el tradicional grito de independencia, que era diferente y muy simbólico.

Mexicanos:
««¡Vivan los héroes que nos dieron patria! ¡Viva Hidalgo! ¡Viva Morelos! ¡Viva Josefa Ortiz de Domínguez! ¡Viva Allende! ¡Vivan Aldama y Matamoros! ¡Viva la Independencia nacional! ¡Viva el Bicentenario de la Independencia! ¡Viva el Centenario de la Revolución! ¡Viva México! ¡Viva México! ¡Viva México!»».

FELIPE CALDERÓN

Al igual que Porfirio Diaz, Felipe Calderón tuvo una cena privada con delegaciones internacionales, militares, jefes de estado, su familia y miembros del gobierno en el Castillo de Chapultepec, el menú fue comida mexicana y no francesa, chiles en nogada, sopa de lima, café, té y vino. Calderón alzó su mano y pidió a todos los asistentes un brindis por México.

“la libertad es legado de las mujeres y los hombres valientes de 1810 por eso a nosotros la generación del Bicentenario nos toca el deber de luchar y preservar esa libertad”

FELIPE CALDERÓN

El opositor autoproclamado «presidente legítimo» Andrés Manuel López Obrador dio en la Plaza de las Tres Culturas el llamado «grito de los libres«, un evento multitudinario de financiamiento incognito, reunió a centenares de simpatizantes. México estaba dividido una vez más, ya no en liberales y conservadores o porfiristas y revolucionarios, sino entre neoliberales y estatistas.

El Bicentenario de la Independencia estuvo plagado de alegorías y simbolismos, negatividades, orgullo y turbias semejanzas con 1910, los mexicanos todavía creían que habían vivido lo peor, quedarían pasmados, pues no sabían de los ciclos de la Historia y las maldicientes carcajadas de la fortuna, que elevarían después de una década al presidente legítimo a presidente y le tocaría enfrentar los mismos retos que su enemigo acérrimo multiplicados por 10.