Corría el Siglo XVI, España era la principal potencia mundial al poseer más de la cuarta parte del mundo, siendo dueña de casi todo el continente americano. Inglaterra y Francia realizaron un esfuerzo colonizador para oponerse al expansionismo español, se planearon saqueos, guerras y empresas de conquista.

Francia envió emisarios a lo largo del Mississippi, estableciendo la Louisiana en el Siglo XVII. Samuel de Champlain, un marino de gran experiencia, al ser geógrafo de Enrique IV, viajó por las colonias españolas en América, inspirado por su viaje fundaría el Virreinato de la Nueva Francia.

De 1599 a 1602 realizó un viaje por las llamadas Indias Occidentales, visitando los actuales estados de Dominicana, Puerto Rico, Colombia, Panamá, Bermudas, Brasil y México. Desembarcando en San Juan de Ulúa, Nueva España, llamó su atención Bouterón y Veracruz, en donde admiró los enormes Galeones rebosantes de oro y plata con destino a España.

«Es imposible ver o desear un país más hermoso que este reino de la Nueva España, en mi camino a México admiré hermosos bosques, repletos de los más bellos arboles que uno pudiera desear ver, enriqueciendo mi vista con sus parvadas de hermosos plumajes»

Samuel de Champlain

Champlain quedó admirado con las verdes pasturas y las ricas llanuras mexicanas, repletas con abundantes rebaños de ganado, como caballos, mulas, bueyes, vacas, ovejas y cabras. El clima templado llamó mucho su atención, así como las torrenciales lluvias acontecidas dos veces al año y que mantenían productivas las inmensas plantaciones.

«La tierra mexicana es muy fértil, produce maíz dos veces al año, en una abundancia mayor a la que se pudiera desear, no importa que estación del año sea, siempre hay mucha y muy buena fruta fresca en todos los arboles y cuando una fruta madura, muchas otras le suceden, los arboles nunca están sin fruta y siempre están verdes»

Samuel de Champlain

El geógrafo francés sugirió que si se suplantasen los cultivos de maíz por los de vid, estos serían mucho más abundantes que los de toda Europa. España tenía el monopolio del vino, por lo que todo cultivo en el nuevo mundo era ilegal, sin embargo quedó impresionado por las uvas mexicanas, que eran del tamaño de un pulgar, más grandes que las españolas.

«…pero todo la felicidad que sentí en mi viaje, fue muy poca con respecto a lo que experimenté cuando contemplé esa hermosa ciudad de México, magníficamente construida con espléndidos templos, palacios, y bellas casonas y todas sus calles trazadas perfectamente donde se ven las más grandes y hermosas tiendas llenas de muy rica mercadería..»

Samuel de Champlain

Admirado quedó con los ricos mercados, la diversidad cultural y la ubicación lacustre de la ciudad de México, rodeada de cuatro ríos: el rio de Tierra firme, el del Chile, el del cacao y el rio de México, así como los verdes jardines y chinampas que le componían y por donde se comerciaba.

Las plantaciones de cacao y el sabor del chocolate enloqueció al conquistador francés, comparando el placer de la bebida con el brandy y al padecer de gota, se aplicó el aceite de canima, (un bálsamo analgésico ancestral rico en ácido palmítico y oléico), que se usaba contra las heridas y cortaduras, subsanando su padecimiento inmediatamente.

Lo que despertó su mayor ambición fueron las abundantes reservas de grana cochinilla, (que producía el pigmento rojo de las ropas de la nobleza) y las ricas minas mexicanas, trabajadas por esclavos indígenas y de donde el Rey de España obtenía según sus cálculos, 5 millones en oro, México es una «excelente fuente de ingresos» comentaría más tarde al Rey de Francia.

Champlain exploró en varios viajes la mitad del continente, desde Brasil hasta el actual Canadá, regresando de su viaje, fundó Québec el 3 de Julio de 1608, capital de la Nueva Francia, ciudad inspirada en la Ciudad de México, capital de Nueva España. Champlain tomó partido al igual que Hernán Cortés, de las diferencias entre las tribus locales, aliándose con los algonquinos, a quienes proveyó de armas para vencer a los iroqueses.

En 1610 Champlain fundó la ciudad de Place-Royale que sería conocida posteriormente como Montréal. El poderoso Cardenal Richelieu, quería que el Virreinato de Nueva Francia fuera una colonia similar a las españolas, por lo que mandó a ella a los jesuitas para colonizar territorio con el pretexto de evangelizar.

Nueva España inspiró a Nueva Francia, ambos virreinatos tenían un Obispo europeo, sin embargo, el virreinato francés a diferencia del español, se regía por medio de un Gobernador, (no un Virrey), encargado de la defensa y relaciones exteriores y un Intendente que administraba la ley, la justicia y las finanzas.