Es sabido por todos que Benito Juárez comulgó en la masonería, al igual que otros presidentes mexicanos como Andrés Manuel López Obrador, Antonio López de Santa Anna, Francisco I. Madero, Lázaro Cárdenas, Guadalupe Victoria, José María Pinosuarez, Plutarco Elías Calles, Manuel Avila Camacho, Adolfo López Mateos y Carlos Salinas de Gortari o héroes nacionales como Vicente Guerrero, Ignacio Allende, Miguel Hidalgo y José María Morelos.

La Masonería o francmasonería, del francés francmaçonnerie, es una organización de caracter secreto que reúne a individuos agrupados en entidades conocidas como logias bajo un precepto de fraternidad, Sus miembros, los masones, forman una fraternidad de carácter iniciático y jerarquizado, organizada en logias.

Los masones se declaran racionalistas y de inclinaciones filantrópicas, y afirman que sus objetivos son la búsqueda de la verdad, el desarrollo social y el progreso moral del ser humano. La Masonería tiene tres únicos principios: Libertad, Igualdad y Fraternidad, los mismos de la Revolución Francesa.

La masonería mexicana, de las primeras décadas del siglo XIX estuvo estrechamente ligada con la actividad política, derivado de los intereses de Inglaterra por vengarse de España al haber financiado la independencia de sus trece colonias en Norte América. Los masones de el rito de York, que emulaban el del Reino Unido, utilizaron la estructura organizativa de la masonería para obtener el poder, una conspiración trans-continental para desmembrar el Imperio Español.

Siempre nos han hecho creer que los masones Miguel Hidalgo, Aldama, Allende y Josefa Ortiz de Domínguez dieron sus vidas para librarnos del mal gobierno, cuando la realidad no fue esa. Estos personajes que nos han vendido como héroes nacionales actuaron en beneficio de la casa de York a la cual pertenecían, pues era conveniente restarle autoridad a España arrebatándole sus colonias; fue así como iniciaron una conspiración para lograr su objetivo.

La logia escocesa, de tendencias conservadoras, adoptó a la Virgen del Pilar como patrona, mientras que los Yorkinos, muchos más liberales, recurrían a la imagen de la Virgen de Guadalupe, estandarte que tomó Miguel Hidalgo como símbolo de la Independencia.

Documentalmente el rito masónico fue traído a México de manera secreta por inmigrantes italianos y franceses, llegando formalmente junto con las tropas españolas que combatían a los insurgentes en 1812 y 1812, fundando la primera logia del rito York en Veracruz en 1816, amalgamando a los independentistas que formaron parte de la primera gesta libertadora.

Transcurrían los primeros años del México independiente y las diferencias políticas entre liberales y conservadores no lograban apaciguarse, la mayoría de los líderes políticos eran también miembros de la masonería y los enfrentamientos se volvían cada vez más intensos, enfrascándose en una lucha fratricida. En ese contexto nace el Rito Nacional Mexicano en 1825.

Durante el Siglo XIX existieron tres importantes asociaciones masónicas en México, las logias escocesas, yorkina y el rito nacional, todas ellas compitieron entre sí, tenían intenciones e intereses distintos, así como una orientación claramente política, más que filosófica o espiritual.

Benito Juárez perteneció al Rito Nacional Mexicano, sin embargo, no todos aceptan que haya tenido mayores grados masónicos, por las guerras acontecidas, Benito Juárez perteneció desde su iniciación el 15 de enero de 1847 como aprendiz de masón.

Durante la presidencia de Guadalupe Victoria estuvieron en boga las Logias Masónicas, el propio presidente pertenecía a la logia Aguila Negra del Rito de York y bajo su presidencia las logias jugaron el papel de los partidos políticos pues en esa época estos no existían.

Los masones forman parte de una de las caras ocultas de la política nacional siendo el antecedente de los partidos políticos, desde el Siglo XIX al XXI. Fue entre 1890 y 1901, el único momento en que los masones mexicanos estuvieron bajo una sola autoridad: Porfirio Díaz logró unificar los distintos ritos que nunca logró hacer el Rito Nacional Mexicano.

Es indiscutible la participación de masones en la construcción de la historia de México, está documentado que Madero era integrante de varias logias de la masonería, formaba parte de la llamada “Lealtad número 15” que compartía con José María Pino Suarez, quien tenía grandes cargos.

En el año 1914 se sumó a la Revolución Mexicana, alcanzando el grado de teniente coronel en el año 1915, etapa en la que fue iniciado en la Masonería en Tuxpan, Veracruz. Tras la Convención de Aguascalientes, se convirtió al constitucionalismo de Venustiano Carranza relacionándose con el grupo de Sonora encabezado por Plutarco Elías Calles, también iniciado en la Masonería.

Carlos Salinas de Gortari en su libro “un paso a la modernidad” narra que su ingreso a la masonería fue un paso «casi natural», pues su abuelo materno había sido masón en grado 33. Salinas Ingresó a una Gran Logia, invitado por un amigo de la infancia, que años después sería líder del PRI en la Ciudad de México.

Muchos presidentes fueron masones como Lázaro Cárdenas, Francisco I Madero, Abelardo Rodríguez, Venustiano Carranza, Eulalio Gutiérrez, Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio. Miguel Alemán, Adolfo Ruíz Cortines, e incluso el vicepresidente Pino Suárez. En el siglo antepasado lo fue Guadalupe Victoria, Lucas Alaman, Melchor Múzquiz, Manuel Gómez Pedraza, Valentín Gómez Farías, Ignacio Comonfort, Miguel Miramón, Benito Juárez y el actual mandatario Andrés Manuel López Obrador.

El logotipo identidad de la Administración Federal 2018-2024, es un tributo a los masones, pues está compuesto por los representantes más importantes de la masonería mexicana, el acomodo y distribución de los personajes históricos, a manera de escuadra, simboliza los valores fundamentales de la sociedad secreta.