Tras la derrota del Imperio Mexicano, Benito Juárez tenía entre sus manos y su consciencia, la sangre de Maximiliano, de opositores y de religiosos asesinados, el poder lo había cegado, pues tan solo un año después del fusilamiento del Emperador, estalló el primer levantamiento rural contra el estado mexicano y que el oaxaqueño, no tardaría en reprimir con fuerza.

México sufría de inestabilidad política no solo por constantes invasiones extranjeras, sino por la guerra contra la iglesia y los conservadores, emprendida por Juárez para acaparar el poder absoluto. La rebelión de Chalco, fue un levantamiento campesino liderado por Julio Chávez, un coronel mestizo y liberal oriundo de Ixtapaluca, que luchó en la guerra de Reforma y la Intervención Francesa.

Chávez vivió la injusticia de la guerra desde joven y pronto nacieron en él ideas socialistas, por lo que organizó en Diciembre de 1867 un levantamiento popular donde lideró un ejército de campesinos paupérrimos que en un principio incendiaron haciendas de varias regiones del Estado de México, todo, por estar en contra de los terratenientes que habían despojado de sus tierras a las comunidades.

Chávez inició el asalto a las Haciendas de Chalco y Texcoco, acción que se extendería a los estados de Morelos, Puebla, Tlaxcala e Hidalgo, en sus ataques, el joven socialista se dedicaba a repartir las tierras de los hacendados entre los campesinos y a quemar los documentos que acreditaban a los terratenientes como propietarios.

«Jamás formaremos guerra a nuestro gobierno, porque somos sus fieles sostenedores, pero que se nos cumpla lo que pedimos»

Julio Chávez

El presidente declaró que los socialistas alteraban la paz pública y atentaban contra la propiedad privada, sin embargo las razones del líder iban más allá del simple ataque a la propiedad, sino que eran el producto de una condición social y económica que excluía a los que menos tenían.

“Ciudadanos mexicanos, ha llegado la hora de conocer a los hombres con el corazón bien puesto, ha llegado el día en que los esclavos se levanten como un solo hombre, reclamando sus derechos pisoteados por los poderosos, hermanos, ha llegado el momento de despejar el campo, de pedir cuentas a los que siempre nos las han exigido, es el día de imponer deberes a quienes solo han querido tener derechos»

Julio Chávez

A sabiendas de la situación, la pobreza y las injusticias cometidas contra el pueblo, el presidente Benito Juárez envió al ejército a la zona y ordenó una represión brutal contra los campesinos, con arrestos masivos, asesinatos indiscriminados, fusilamientos en masa, violaciones e innumerables atrocidades contra pobladores inocentes.

Benito Juárez indultó primeramente a Chávez una vez que este entregó sus armas, sin embargo, el 29 de Mayo, este volvió a levantarse, siendo apresado junto con su ejército que sería deportado a Yucatán. El líder socialista sería fusilado el 9 de Julio, según algunas crónicas.

El asesinato de Chávez desató la primera revolución socialista de México en contra del gobierno usurpador de Benito Juárez: «Estamos rodeados por un batallón; nada importa. ¡Viva el socialismo! ¡Viva la libertad!». A sabiendas de que Juárez apostaba todo su gobierno a sofocar la causa del socialismo.

El 20 de abril de ese año se pública, atribuido a Chávez López, el Manifiesto a todos los pobres y oprimidos de México y el universo. En el que se denunciaba a los «latifundistas o terratenientes o hacendados» porque aprovechaban la situación de los que «nos llamamos trabajadores, proletarios o peones».

Pero el Manifiesto denunciaba por primera vez, desde una rebelión campesina, al Gobierno Juarista: «Si los curas son malos, también lo son todos los hombres que mandan. ¿Qué diremos de eso que hemos dado en llamar gobierno y es tiranía? ¿Dónde está el gobierno bueno? Juárez, a pesar de llamarse republicano y enemigo de la Iglesia, es un mocho y déspota: es que todos los gobiernos son malos.»

Existen versiones contradictorias de la muerte de Chávez, autores señalan que no fue fusilado sino que fue rescatado por campesinos y organizó ataques a haciendas, derrotando a las fuerzas de Juárez, sin embargo se confirma su fusilamiento, pero el 1 de Septiembre de 1869.

Benito Juárez se declaró enemigo de la Iglesia y del Socialismo, absurdo es que el presidente se abandere históricamente como progresista o defensor de los derechos del campesinado, pues siempre tuvo en mente el control del estado en su persona, beneficiando las injusticias de los hacendados, muy por encima de los derechos del pueblo. A 153 años de acontecido, la masacre de Chalco no se olvida.