puebla

El verdadero héroe de la Batalla de Puebla no fue Zaragoza, sino Porfirio Díaz, pues después de varias horas de combate y cuando los franceses hacían sus últimos esfuerzos para contraatacar y casi vencer a las tropas comandadas por el general Zaragoza, dirigieron su ataque hacia los fuertes de Loreto y Guadalupe, lo que salvó la batalla fue la línea que cerró Porfirio Díaz con la División de Oaxaca, auxiliado por los escuadrones de Lanceros de Toluca y Oaxaca, sin embargo no pudieron impedir que se posicionaran de las faldas del cerro.

La división de Oaxaca conducida por el General Porfirio Díaz, quien también desempeñó las funciones de Cuartel Maestre, dirigió un ejército que estaba conformado de tres columnas de ataque compuestas la primera de 1,082 hombres, la segunda de 1,000 y la última de 1,020, toda la infantería y contaba con una columna de caballería de 550 caballos.

Característica única, es que todos los que formaban parte de su ejército, desde el soldado hasta el jefe superior se disputaron la honra de sacrificarse por la patria, en especial el General Díaz, quien desde el primer encuentro, cuando el enemigo comenzó a atacarlos, resistieron todos con la fuerza de su mando, habiendo hecho emprender la retirada de la primera columna enemiga del 4 de Mayo pues con arrojo la contuvieron y rechazaron.

El 5 de Mayo el escuadrón y el piquete de Lanceros que estaba comandado por su hermano, Félix Díaz, que bajo el plan y estrategia del General Porfirio Díaz, que ante un enemigo bifurcado, ordenó formar una columna para reforzar el primero de los dos cuerpos enemigos a quienes una vez que logró cubrir, les persiguió por un espacio de más de 500 varas hasta que llegaron al borde del camino y fueron emboscados sobre una barranca cayendo los franceses al despeñadero y la infantería que donde el General comenzó de nuevo a hostilizar a los que quedaban hasta que cedieron su resistencia y emprendieron la retirada.

Los combates continuaban y cuando una segunda columna llegó al Fuerte de Guadalupe protegida por una línea de tiradores, Porfirio Díaz acudió en auxilio de los Rifleros de San Luis Potosí, que estaban a punto de ser rodeados.

Movió en columna al Batallón Guerrero, a las órdenes del coronel Alejandro Constante Jiménez, y le ganó el terreno a los franceses. Para apoyar envió al resto de las tropas de Oaxaca, con los coroneles Espinoza y Loaeza a la cabeza, con lo que se logró expulsar al enemigo de las cercanías.

El éxito alentó a Díaz, que destacó al Batallón Morelos con dos piezas de artillería a la izquierda, mientras por la derecha los Rifleros de San Luis Potosí se reponían de la pelea, antecedidos por una carga de los Lanceros de Oaxaca, trabándose un combate cuerpo a cuerpo que hizo retroceder a los atacantes.

Fue entonces cuando los efectivos franceses empezaron a huir, completamente dispersados, replegándose a la hacienda Los Álamos, para finalmente retirarse hacia Amozoc.

Quedará por siempre recordado el día 5 de Mayo de 1862, bajo el lema de “Libertad y Reforma”, cuando con arrojo y valor los soldados mexicanos, sus generales jefes y oficiales vencieron al poderosísimo Ejército Francés en la Batalla que tuvo lugar en los cerros de Guadalupe y Loreto de la ciudad de Puebla.