150 ANIVERSARIO DEL NATALICIO DE VLADIMIR ILICH ULIANOV

«Es preciso soñar, pero con la condición de creer en nuestros sueños, de examinar con atención la vida real, de confrontar nuestra observación con nuestros sueños y de realizar escrupulosamente nuestra fantasía»


El ajusticiamiento de su hermano, Alexándr, fue uno de los motivos que encendió su alma revolucionaria y convirtió a Vladimir Ilich en Lenin y se transformó en un gran teórico y un orador capaz de encender la chispa de la revolución en el pueblo ruso.

«Los despertaron a las tres de la madrugada del 8 de mayo de 1871 para informarles de que en media hora se ejecutaría su sentencia, permanecían encerrados en la fortaleza de Schlüsselburg desde hacía tres días.»

Nadie había previsto que para ahorcar a un hombre antes había que tener un patíbulo. Las peticiones elevadas para conmutar su pena no habían servido de nada. Los reos eran culpables de intentar matar a Alejandro III. No hubiera ocurrido nada si sólo hubieran ajusticiado a cuatro de los cinco condenados. Pero colgaron al quinto. Su nombre era Alexandr Uliánov, hermano mayor de Vladimir Ilich Uliánov.

La historia de las decisiones de Lenin y su comportamiento en calidad de revolucionario y de jefe de gobierno no se pueden resumir en la palabra «venganza«, pero lo que resulta indudable es que la ejecución de Alexandr fue el desencadenante, solo así se puede explicar por qué una persona educada en el seno de una familia burguesa, asentada en los ideales de la Ilustración y con un carácter inclinado hacia la introspección, abandonó su brillante porvenir

Vladimir Ilich tenía diecisiete años cuando los verdugos suspendieron el cuerpo de su hermano muerto hacia el vacío. Hasta entonces, Volodia (Lenin) era un niño inquieto y alegre, juguetón y agresivo, un destructor de la tranquilidad, mientras que sus hermanos mayores eran solemnes, serios y tenían un inmenso sentido del deber.

Los testigos describían al joven como comunicativo y vivaracho, el más encantador y el que gozaba de mejor salud psicológica de todos los hermanos. Esa noche se torció todo. La detención y juicio de Sasha condenó a la familia al ostracismo. Rechazada por la sociedad de Simbirsk, se vio obligada a desarraigarse y trasladarse desde Kazán y Kokushkino hasta Samar.

La muerte de su hermano alteró su carácter, cuando se separaron, estaban enfrentados por rivalidades de juventud. Al enterarse de su muerte, escribió: «No tenía por qué haber sido así, no por estos medios».

Vladimir se convirtió en el cabeza de familia (su padre había fallecido). El paso de adolescente a adulto fue para él instantáneo, sintió que tenía que igualar a Sasha y solo lo podría superar si continuaba su trabajo y alcanzaba el éxito, allá donde Alexandr había fracasado. Volodia derrocaría a los Romanov y desarrollaría un vasto e impresionante aparato teórico en torno a este núcleo emocional.

La metamorfosis fue absoluta, tras el ajusticiamiento de su hermano, Volodia, se volvió reservado, se reía con menos frecuencia y era hiriente con las palabras, escribió uno de sus primos en 1887, recorrió pues el camino de Alexandr y adoptó el personaje del héroe nihilista. Volodia nunca dejó de ejercer la profesión que había elegido, la revolución, y se dedicó a madurar su venganza contra el régimen zarista y la sociedad burguesa. Era algo personal.

Pero el futuro líder soviético discrepaba en algunos aspectos de Alexandr. Él no tenía el mismo espíritu de sacrificio… tenía un carácter más sobrio, frío y calculador, apunta Maria Ilichna, una de sus hermanas. Pero Lenin no estaba dispuesto a sacrificar su vida, como Sasha. En todo lo demás, lo superaría. Nadie ponía más pasión que Lenin en el servicio de la causa, sin embargo, los dos coincidían en algo: el fin justifica los medios.

En junio de 1918, Vladimir vengó a su hermano, y a muchos otros, al ordenar la ejecución del hijo de Alejandro III, Nicolás, su esposa y toda su descendencia por un pelotón de fusilamiento, desde entonces se convirtió en Lenin.

El resultado fue estremecedor: Lenin sacrificó a los zares y a millones de rusos cuando creyó que esas muertes defenderían la causa pero esta nube de muerte trajo una lluvia de gloria que duro casi un siglo, la creación de un estado que se creía utópico es la prueba mas clara que el trabajo fraternal conlleva al progreso aunque el egoísmo burgués haya sido mas poderoso que la voluntad de igualdad que todos los hombres y todas las revoluciones, llevan consigo.