Benito Pablo Juarez

El egoísta, lo mismo que el esclavo, no tiene patria ni honor, amigo de su bien privado y ciego tributario de sus pasiones, no atiende al bien de los demás, nada importa suele decir ante el dolor ajeno. Yo no puedo remediar al mundo.

Una de las cualidades mas relevantes de Juárez es que nunca huía del cumplimiento del deber, a truque de sinsabores y disgustos que, con audacia y aplomo, sereno y con firmeza cual corresponde a un autentico hombre de estado. Un gobernante cuando asume el poder, si no es valiente y audaz, si no sabe desafiar la critica y exponer la popularidad, el poder y la propia vida, no sabe o no puede hacer frente a las contrariedades y vencerlas, es una desgracia para el pueblo que quiere dirigir.

Un intelectual puro resulta a menudo un político mediocre, los hombres cultos y talentosos que al dejar la cátedra o el laboratorio creyéndose aptos para gobernar un país han fracasado ruidosamente y no solo su fracaso personal hace daño a ellos mismos sino al pueblo al que gobiernan, pues su inteligencia y su cultura les obligan a medir con demasiada frecuencia y frialdad las dificultades, les conducen al fracaso por un exceso de reflexión.

En el Gobierno de Oaxaca, Juárez fue un patriarca inimitable, un verdadero pastor de ovejas amadas y tiernas, en el Ministerio fue un liberal firme, valiente, reformista, casi audaz, durante la Reforma, fue un revolucionario imponente por su impasibilidad, por su resolución, por lo gigantesco de las leyes que amparaba con su fe, con su autoridad, con su honradez, con sus principios entonces inquebrantables, durante la intervención, Juárez fue una figura sostenida por el heroísmo de los combatientes, siempre sereno, augusto como la virtud, intransigente como la verdad, inmutable como candidato a mártir.

Para 1867 Juárez se precipito con una violencia salvaje hasta su muerte, en un plano inclinado de una triste decadencia, no supo llegar a la muerte como había sabido llegar a la vejez, sin miedo, sin reproche y sin mancha, como el Bayardo americano de las revoluciones sociales. Benito Juarez fue un obstinado defensor de la liberad de su pueblo y también fue un hombre incorruptible e inflexible, que muchas veces se vio calumniado, sus detractores se multiplicaban después del fusilamiento de Maximiliano.

La muerte de Maximiliano fue considerada un crimen horrible, aunque fue la consecuencia fatal e inevitable de un desgraciado que fusilaba sin piedad a sus detractores. Benito Juarez, el indio huérfano y desamparado, de tez morena, que supo acrisolarse y aquilatarse en el fuego purificador de la lucha por la libertad de su pueblo y que con valor y prudencia se enfrento a sucesos adversos y sobresaltos sin que el desmayo le detuviera.

Los odios denostados contra Juarez, le llamaban «sucio criminal», pero Benito Juarez, inflexible ante los tiranos y traidores, era un hombre reflexivo, cauteloso y no muy hablador, en el trato familiar tenia una dulzura cautivadora, en las tertulias proponía las conversaciones con jovialidad encantadora y cuando los demás hablaban el escuchaba y admiraba los pensamientos ajenos.

Jamas le escuchamos ofender a nadie y en cuanto a modestia, no conoceremos a otra persona que le fuera superior, sus adversarios lo catalogaban como un ignorante, no era muy inteligente ni un hombre de muchas lecturas, su cultura se reduciría a la que en aquel tiempo deban los seminarios, enriquecida por los libros que Antonio Salanueva gustaba: las Espistolas de San Pablo, el teatro critico y las cartas de Benito Jerónimo Feijoo, sin embargo el hubo de procurarse a Voltaire, Constant, Rousseau, la sencillez de su estilo, su sobriedad, no eran sino resultantes de su mente naturalmente frugal.