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Al terminar la guerra del 47, se extinguieron con su vieja designación de yorkino y escocés y su equivalente de federalista y centralista, los partidos políticos en que se dividen, al consumarse la independencia los Monárquicos vieron suceder el éxito de la República, como una respuesta idónea a la voluntad de los mexicanos.

El triunfo de Porfirio Díaz, significó la muerte de los partidos políticos, el sabio General les consideraba focos de inquietud y semilleros de desorden, peligros para la paz que buscaba imponer, a fuerzas, pero paz a fin de cuentas. La filosofía imperante durante el nuevo gobierno era la de mucha administración y poca política.

Porfirio Diaz, militar de grados, con excelsa experiencia, era un maestro de la simulación, cuidaba los modos, ocultando las formas, tendiendo escaramuzas sin escapatoria, lo hizo en la guerra, lo repitió en la política; ejemplo de ello fue la creación del Gran Partido Nacional, que fue vitoreado por opositores y fue terminado súbitamente en un marco legal sin oportunidad de respuesta.

El círculo compacto de cortesanos alrededor del Presidente Díaz se basaba en dos personajes: Pascual Romero Rubio, el suegro y Rosendo Pineda, juchiteco y su mano ejecutora; las campañas de pacificación surgieron efecto durante su primer gobierno, sin embargo era necesario para la siguiente administración, un grupo de profesionistas que tomaran las riendas de la gestión por métodos ortodoxos.

José Yves Limantour ingresó en el Gabinete en Mayo de 1893, abogado y economista hijo de franceses, educado en Europa y que fungía como diputado; tenía finos modales y un gusto exquisito, era un mexicano que representaba todos los ideales del Porfiriato, el progreso, el afrancesamiento, la cultura, el arte y la ciencia.

Limantour fue nombrado Secretario de Hacienda, el joven ministro era un genio y para 1894 logró algo que México no conocía, el primer superávit de cuenta corriente por $2 millones 573 mil 434 pesos; se decía que era «milagro», sin embargo él afirmaba que era solo «ciencia»; pronto se formó a su alrededor un círculo compacto de profesionistas e intelectuales, que fue conocido como «los científicos«.

Poner la ciencia al servicio de la política, fue el slogan de los científicos, la filosofía positivista era vanguardista para el Siglo XIX, se hablaba del progreso, el amor, el conocimiento, la libertad, las parcialidades, la perspectiva, la probabilidad y la tendencia. El éxito económico del Porfiriato se debe a la ejecución metódica de la economía y el político, a la mano dura de una dictadura militar con jerarquía piramidal.

El grupo de los científicos se granjearon muchos enemigos, entre los liberales por su filosofía positivista, la iglesia los acusó de herejes, los militares los consideraban antimilitares, los amigos de Don Porfirio Díaz creían que eran sus enemigos encubiertos. Limantour era el líder indiscutible del grupo de científicos y a la muerte de Manuel Romero Rubio, el sucesor natural del régimen.

Porfirio Diaz manipulaba a Limantour con promesas presidenciales a cambio de que aceptar al General Bernardo Reyes, gobernador de Nuevo León, como Ministro de Guerra; mañosamente pretenderia olvidar que era hijo de franceses y estaba inhabilitado para el cargo; Reyes busco sublevarse y el astuto Díaz logró aplacarlo sin subir a Limantour, el regimen continuaria.

Porfirio Díaz deseaba morir en Chapultepec como Juárez en Palacio Nacional; en Noviembre de 1903 con preparativos para la sexta reelección (1904-1908), Limantour viajó a Europa como comisionado del Presidente, para operaciones crediticias con los potentados del capitalismo internacional. Los banqueros estaban preocupados, pues buscaban una pronta transición que garantizara sus capitales, querían que el sucesor de Díaz se llamase «La Ley».

Limantour buscaba ejercer presión sobre Porfirio Díaz para granjearse el favor de los potentados como garante de los préstamos a su investidura presidencial, el astuto y suspicaz Porfirio Díaz pronto dedujo la treta y cambió la Constitución para crear la figura del «Vicepresidente» y sacarlo del juego legalmente.

Porfirio Díaz no quiso deshacerse de Limantour, era demasiado riesgoso para el buen crédito del país y la fama internacional conseguida con tiempo, esfuerzos y sacrificios, en realidad buscaba tenerlo trabajando perpetuamente detrás de su escritorio, ingresando dinero a las arcas, sin mayores ambiciones.  El Presidente propuso como vicepresidente a Don Ignacio Mariscal, un anciano un año mayor que Don Porfirio, pero ante la ira de los científicos y la amenaza de los banqueros, cedió el puesto a Ramón Corral.

Limantour acude a una reunión en Nueva York con el Ministro de Guerra de los Estados Unidos, el General Dickinson, quien le informo que el Presidente Taft había enviado mil soldados a la frontera con Chihuahua, esperando la pronta renuncia de Díaz. Limantour era cercano a la familia Madero y había pactado la continuidad de su puesto y sucesión cuando Francisco tomara la Presidencia por órdenes de Taft.

Los Rockefeller esperaban con Madero una sucesión pacífica en México, Limantour fue el inspirador de Porfirio Díaz para redactar el Manifiesto el 7 de Mayo de 1911, el juchiteco Rosendo Pineda, lo redactó enalteciendo la astucia y sentimentalismo del ahora ex-presidente. Limantour quien fuera el único responsable del éxito económico del Porfiriato, se sentía poco reconocido y valorado por Díaz, por lo que tras su renuncia, el grupo de científicos fue disuelto.

Madero traicionó a Limantour excluyendolo del nuevo gabinete y este siguió los pasos de Porfirio Díaz al exilio en Francia; Limantour visitó varias veces a Díaz en su apartamento buscando su perdón, nunca sabremos si lo obtuvo; debido al ego desbordante y su afán por figurar en el nuevo orden de cosas, Limantour hizo que se hundiera el barco, junto con Díaz, el estallido social era ya incontenible, Madero el prócer de los potentados, había soltado al tigre, y no pudo con él.