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En la década de 1950 empezaba la liberación femenina en el mundo, la era de lo desechable trajo una promesa para las mujeres: «necesitaban tiempo para ser bellas, liberarlas de las tareas domésticas, de la ardua tarea de lavar, fregar, arreglar y reutilizar era ya algo obsoleto, deberían querer poseer siempre lo más nuevo, ningún ama de casa tendría que molestarse o cansarse jamás, mereces lo mejor, úsalo una vez y luego tiralo, todo en la vida desechable«

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, el mundo estaba preparado para reinventarse a sí mismo, los soldados regresaban a sus países, las personas se casaban muy jóvenes y tenían familias numerosas, al igual que las generaciones que les antecedieron, los baby boomers, eran la promesa de un nuevo mundo, las mujeres jóvenes perseguían el síntoma de la libertad, la liberación en un mundo de posguerra, para las jóvenes que deseaban liberarse del tedio de las tareas domésticas y vivir su libertad, los plásticos eran la solución perfecta.

El Plástico es un concepto contemporáneo que se asocia con lo superficial, lo siempre nuevo, la era de lo desechable forma parte de la psicología, la búsqueda de poseer productos nuevos siempre, renovarse perpetuamente con lo no renovable, ser parte del engranaje consumista que mueve el capitalismo y la facilidad que conlleva olvidarse en reparar algo que puede ser fácilmente reemplazable, la mentalidad de lo desechable y la cultura actual es herencia de ello, y se extendió no solo a las cosas, sino también a las personas.

Los orígenes del usar y tirar datan del siglo XIX cuando John Wesley Hyatt inventó los termoplásticos y pocos años atrás Alexander Parkes, el celuloide, ambos crearon materiales fácilmente moldeables. Se podría decir que los salones de billar fueron los responsables de la invención del plástico en sí, ya que los jugadores buscaban un reemplazo económico para las bolas de billar de marfil.

Sin embargo la baquelita, fue el primer plástico totalmente sintético, lo que significa que ninguna de las moléculas que componían el material se podía encontrar en la naturaleza. El inventor de la baquelita Leo Baekeland hizo una fortuna vendiendo su papel fotografico a Kodak. La baquelita eventualmente pasaría de moda, ya que realmente no podría tomar color.

Debido a que la baquelita podía hacer una impresión razonable de gemas preciosas, se usó a menudo como joyería de fantasía en la década de 1920, algunas de ellas diseñadas por personas como Coco Chanel. La baquelita también se usó en radios y cámaras; ya que podía imitar los accesorios de madera, y esto bajaba el precio de manera significativa, lo cual era una necesidad durante la Gran Depresión.

La Feria Mundial de Nueva York de 1939 fue sede de una serie de exhibiciones e inventos que prometían el «amanecer de un nuevo día». La empresa Dupont prometió «la primera tela textil orgánica hecha por el hombre, preparada enteramente con nuevos materiales del reino mineral», y fue todo un éxito entre las mujeres, ya que esta era mucho más barata que las medias de seda, que podrían rasgarse fácilmente.

Durante la Segunda Guerra Mundial el nylon fue usado para la fabricación de paracaídas, chalecos antibalas, tiendas de campaña, cordones de zapatos y cuerdas.  Productos como el celofán y el nylon, introducidos antes de la guerra, dejaron su huella en los consumidores y al finalizar el conflicto, el mundo estaba listo para ellos. Estos materiales prometían hacer nuestras vidas más fáciles y marcaron el comienzo de una nueva era de consumidores que estaban llenos de dinero para gastar en un mundo de posguerra.

Los envases de vidrio son mucho más costosos, pesados y tienden a romperse fácilmente porque pesan más, por tal motivo son más caros de transportar, es por ello que los contenedores de elección están hechos de plástico, en 2020 el 90% de los productos consumibles en el mercado mundial están empacados en algún tipo de plástico.

Los plásticos ha revolucionado nuestro mundo, desde la forma en que empacamos y almacenamos alimentos para prolongar la vida útil hasta cómo ha ayudado a la industria de la salud a reducir las enfermedades infecciosas o el desarrollo de procedimientos y dispositivos médicos innovadores. Esta fue una maravilla indestructible de ingenio y ciencia.

La vida desechable está profundamente arraigada en nuestra cultura, y el plástico es el material que impulsa nuestro estilo de vida desechable, sus hilos de polímeros conforman el tejido de nuestras vidas. El alta incidencia de cáncer se debe en parte al consumo de productos empacados en plástico, nuestro cuerpo es incapaz de degradarlos y tiene de hecho, residuos derivados de su descomposición por el calor.

El plástico que fue la gran solucion del mundo libre, se convertiría pronto en un gran problema, ya que es prácticamente indestructible. Todo el plástico fabricado en el mundo está todavía con nosotros, a menos que haya sido incinerado, estos tardarán 600 años en biodegradarse, sí es que lo hacen, porque en realidad no lo sabemos, pues se entiende que se degradaran en partículas microscópicas plásticas, que quedarán como residuos en el planeta, siendo la huella de nuestro paso por el tiempo.