AMICI, SEQUAMUR CRUCEM, ET SI NOS FIDEM HABEMUS, VERE IN HOC SIGNO VINCEMUS.
Estandarte de Hernán Cortés

Mucho ya se ha hablado sobre la supuesta superioridad de las civilización castellana, la polvora, los caballos, las armaduras de hierro y acero así como la táctica militar avanzada y contraria a las que usaban los mexicas, y que fueron las que dieron la victoria a los españoles y sembraron el terror en los vencidos,  sin embargo analizaremos las estrategias de conquista utilizadas y que fueron, religiosas, militares y políticas

Hubo un arma muy poderosa que tenían a su favor los castellanos, la evangelización basada en la creencia firme que se enfrentaban a seres diabólicos sobrenaturales, la doctrina del cristianismo llegaba como consolación de los estupefactos que veían derribar sus cues, suplantar sus dioses y quemar sus libros.

Fue la esperanza más mundana que eterna, les hacía entrar en el mundo de los vencedores por medio del bautismo, pasando a ser siervos y protegidos de los frailes a quienes los militares tenían un grandísimo respeto.

La estrategia de los Reyes Católicos disfrazada como «humanista» y que es alardeada por los españoles como un epítome de bondad, derechos humanos y legalidad, fue en realidad una táctica de conquista, Isabel hizo mucho en favor de los indios para alejarlos del azote de la esclavitud, una monarca extranjera les otorgó su libertad por decreto en su propia tierra.

Los encomenderos, avidos de avaricia, así como la encomienda como institución fue abolida por eventos acontecidos en el Perú, sin embargo esto no significa y es imposible de comprobar, que dicho decreto haya sido aplicado en tiempo y forma siempre, la existencia de trabajos forzados de súbditos de la nobleza indígena (que ahora servían a los castellanos) en la minería o agricultura, son prueba de ello.

El rumor de los abusos de los españoles habían llegado a la Corte Itinerante de Castilla por medio de Bartolomé de las Casas, las terribles declaraciones del genocidio indígena, los abusos, maltratos y muerte, aterró a los reyes, pero lo que más les horrorizó fue la posibilidad del despojo de sus nuevos reinos por medio de un motín, que era inevitable, pues los españoles, eran minoria.

Ante el temor de enfrentarse a una revolución, el papa Paulo III decretó una bula en la que declara a los americanos como seres con alma y razón, capaces de recibir los sacramentos de la religión cristiana y que solo el diabólico pretexto de la codicia, pudo haber sembrado la duda de que eran hombres que no pertenecieran a la raza humana.

Las ambiciones primarias de los castellanos eran forjar un feudo autónomo, subordinado al Rey de España y en donde los españoles fueran amos y señores del nuevo feudo, hidalgos de la baja nobleza y militares que ascendían socialmente, se enriquecian y dominaban en un nuevo reino, sin embargo no contaban que sus súbditos fueran paganos.

Con la llegada de los primeros franciscanos en 1524, que se veían a sí mismos como Apóstoles, comenzó la evangelización metódica de la Nueva España,  estos consideraban que los indígenas eran infieles, que debían ser cristianizados para que no se condenarán al infierno, sin embargo su discurso era producto de una ambición personal, búsqueda de sentido de la vida, desolación y soledad, así como un antipode de santidad al servicio de Dios en el Nuevo Mundo.

La propaganda cristiana se expandió rápida y fácilmente, por ejemplo, los religiosos de la Provincia de San Francisco en Michoacán, bautizaron de 1523 a 1540 más de 1,600,000 purepechas; Motolinia refiere haber administrado el bautismo en Guatemala a 14,000 mayas, llegando al punto que les dolía la mano de bautizar indios con hisopo, por lo que determinan únicamente aventarles agua bendita, sin que se celebrará una ceremonia individual a cada uno de ellos.

Los frailes usaban al principio intérpretes y traductores, que acrecentaban la confusión  aunque fue más efectivo el uso de librillos para la enseñanza del cristianismo con un texto explicativo en su lengua, estos manuscritos son conocidos como catecismos testerianos; otro procedimiento fue escribir un texto en castellano que era traducido y luego memorizado por el fraile.

Los religiosos pronto se dedicaron al estudio de las lenguas indígenas, naciendo dos categorias de obras: los vocabularios y artes de la lengua, y los catecismos, confesionarios, catecismos y evangeliarios, siendo documentos de trabajo cotidiano para la evangelización, pronto se especializaron en su labor, aunque con el transcurso generacional y la adaptación del castellano hizo posible que en un periodo tardío del virreinato las misas fueran en latín, justo como en la europa medieval, el nuevo feudo de España en América.

Brothers and comrades, let’s follow the sign of the Holy Cross with true faith, since by her we conquer.
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