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El mundo iniciaba el año 2000 con el temor del Y2K, un error de las computadoras que amenazaba con un efecto en cascada que hiciera que algunos sistemas fallaran, tales como los suministros de energía o de transportes, produciendo a su vez fallas graves en los sistemas computacionales de bancos, refinerias, plantas nucleares y fábricas.

México tenía a fines de 1999 una economía en apabullante crecimiento, había estabilidad y paz social,  sin embargo la sociedad mexicana, llena de esperanza por la llegada del siglo XXI, demandaba un cambio de régimen, los mexicanos buscaban vivir en un nuevo país, ver resurgir una revolución pacífica de conciencias, querían una economía con rostro humano y mayores oportunidades para progresar.

La revolución de la esperanza tenía una fecha, 2 de Julio de 2000 y un nombre, Vicente Fox Quesada; los mexicanos anhelaban un cambio luego de 7 decadas de PRIATO, el ex-gobernador de Guanajuato y ex-directivo de Coca Cola, asesorado por brillantes mercadólogos buscaba posicionarse políticamente de la mano de pactos cupulares con el régimen, para lograr una transición pacífica.

Vicente Fox realizaba un gesto manual levantando los dedos índice y medio separados, mientras que sus demás dedos permanecían cerrados, dicha estrategia de mercadotecnia tiene varios significados en el contexto político y social, fundamentalmente se empleaba como la letra V de Vicente o Victoria, YA para referirse a «México YA» (que aludía a un ya basta del PRI y Vota por el cambio) y al 2 de Julio, fecha de las elecciones y cumpleanos de Fox. 

El 2 de Julio de 2000, por primera vez en más de 70 años, México eligió como Presidente de la República a una figura de un partido distinto del Partido Revolucionario Institucional (PRI). El reconocimiento externo a las políticas puestas en marcha se apreciaba en el mejoramiento que mereció la calificación de la deuda externa mexicana en el primer semestre de 2000. Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch-IBCA elevaron su calificación a grado de inversión de Mexico.

La Administración de Ernesto Zedillo concluyó su período en diciembre de 2000 y fue todo un éxito al evitar las graves crisis macroeconómicas que caracterizaron el fin de sexenio de las cuatro administraciones anteriores y en dejar al nuevo Gobierno de ese entonces una economía sólida.

Los resultados macroeconómicos observados en 2000, especialmente los relativos a inflación y crecimiento, excedieron aún las proyecciones más optimistas. El crecimiento real del PIB alcanzó 6,9 %, muy por encima de la meta de 4,5 % que se estableció al fin de 1999, la inflación fue de 9%, por debajo de la meta de 10%.

La deuda externa del país habría mostrado una reducción del orden de US$4 mil millones en los primeros tres trimestres de 2000, con lo cual se habría ubicado en US$156 mil millones. El éxito se debía principalmente a las políticas económicas de Ernesto Zedillo y secundariamente a las reformas neoliberales de Carlos Salinas que tarde, pero rindieron sus frutos.

Las promesas de Vicente Fox eran acabar con el rezago educativo, la marginación de los indígenas, la violencia en las calles, dar autonomía al balance de poderes y a PEMEX, pero principalmente expulsar al PRI de Los Pinos, el cambio le convenía a los mexicanos, pues prometieron garantizar los ingresos íntegramente a educación, salud, ciencia y tecnología.

Además Fox prometió el apoyo a las mujeres con guarderías, protección legal para las madres solteras y garantizar que las mujeres no sufrieran de desigualdad en salarios y tuvieran acceso a microcréditos para negocios. La juventud era la Generación Y, que estaba compuesta por niños y adolescentes nacidos los primeros años de la década de 1980 y a mediados de la década de 1990.

Los adolescentes millennials eran descritos por Natalia Lafourcade: «En el dos mil busco hombres de París, un cerebro inteligente, que no se emborrache en viernes ni un tonto loco, que sea baboso, no un instinto animal que el sexo vuelva loco. En el dos mil las mujeres visten gris Los tirantes transparentes, más abierta ya la mente nos vuelve locas, un poco zonzas si ven a Ricky Martín en revistas lo recortan..»

El 31 de Diciembre de 1999 había desigualdad, injusticia y corrupción, pero la luz de la esperanza era tangible y estaba encendida por todos los rincones del país, los mexicanos querían dejar atrás la oscuridad del viejo régimen, la impunidad  y la prepotencia del autoritarismo, la voz de la mayoría buscaba un nuevo rumbo, la luz del cambio se escuchaba en el chocar de las copas, las esperanzas estaban servidas en todas las mesas de los hogares mexicanos mientras iniciaba el nuevo Siglo XXI.

«Mira que ya amaneció..»

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