img_7299

«Señora e hija muy amada y persona muy preciosa, prósperamente habeis obrado, habeis ayudado a Tonantzin, todos estamos muy contentos y gozosos porque ha venido a luz» Razonamiento de la partera a la recién parida

Esta Diosa daba cosas adversas como pobreza, abatimiento, trabajos, aparecía muchas veces como una señora compuesta con unos atavíos como se usan en palacio, decían que de noche voceaba y bramaba en el aire, esta diosa se llamaba Ciocoatl que quiere decir “mujer de la culebra” y también la llamaban “Tonantzin” que quiere decir “nuestra madre”. Los atavíos con que aparecía esta mujer eran blancos y los cabellos los tocaba de manera que tenía como unos cornezuelos cruzados sobre la frente, dicen también que traía una cuna a cuestas como quien trae a su hijo en ella y poniase en el tinaquez entre las otras mujeres y desapareciendo dejaba allí la cuna y cuando las otras mujeres advertían que la cuna estaba allí olvidada miraban lo que estaba en ella y hallaban un pedernal como hierro de lanzon con que ellos mataban a los que sacrificaban, en esto entendía que fue Tonantzin la que lo dejo alli.

Cuando Tonantzin aparecía en forma de mujer del palacio, espantaba, asombraba y voceaba de noche y según la relación de vuestros antepasados este demonio daba pobreza y trabajos, lloros y aflicciones y hacianle fiesta y sacrificios y dabanle ofrendas porque no les ofendiera y tenía un oratorio en el duodécimo edificio Tlillan Calmecac y habitaban tres sátrapas que sirven a la Diosa la cual visiblemente les aparecia y residía en aquel lugar y de ahí salió visiblemente para ir a donde queria, cierto es que era el demonio en forma de aquella mujer.

Cerca de los montes hay tres o cuatro lugares donde solían hacer muy solemnes sacrificios, y que venían a ellos de muy lejanas tierras. El uno de estos es aquí en México, donde está un montecillo que se llama Tepeacac, y los españoles llaman Tepeaquilla y ahora se llama Nuestra Señora de Guadalupe; en este lugar tenían un templo dedicado a la madre de los dioses que llamaban Tonantzin, que quiere decir Nuestra Madre. Allí hacían muchos sacrificios a honra de esta diosa, y venían a ellos de muy lejanas tierras, de más de veinte leguas de todas estas comarcas de México, y traían muchas ofrendas: venían hombres y mujeres y mozos y mozas.

Era grande el concurso de gente en estos días; y todos decían «vamos a la fiesta de Tonantzin»; y ahora que está allí edificada la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, también la llaman Tonantzin tomada ocasión de los predicadores que a Nuestra Señora la Madre de Dios la llaman Tonantzin. De dónde haya nacido esta fundación de esta Tonantzin no se sabe de cierto, pero esto sabemos de cierto: que el vocablo significa de su primera imposición a aquella Tonantzin antigua, y es cosa que se deberá remediar porque el propio nombre de la Madre de Dios, Señora nuestra, no es Tonantzin sino Dios y Nantzin. Parece esta invención satánica para paliar la idolatría debajo la equivocación de este nombre Tonantzin y vienen ahora a visitar a esta Tonantzin de muy lejos, tan lejos como de antes, la cual devoción también es sospechosa, porque en todas partes hay muchas iglesias de Nuestra Señora, y no van a ellas, y vienen de lejanas tierras a esta Tonantzin como antiguamente.**

El 4 de noviembre de 1493 los españoles desembarcaron en la isla Karukera, a la que Colón bautizó como isla de Guadalupe en referencia al monasterio real de Santa María de Guadalupe en Extremadura de donde provenía Hernán Cortés y llevaba consigo la fe y la estampa de la Diosa de su tierra, de la cual era devoto y a quien seguramente acudió en pensamiento para muchas bendiciones.

En 1531 se apareció en el montecillo de Tepeacac estampada en la tilma de Juan Diego la maravillosa imagen de la Virgen de Guadalupe, ese mismo año nació Catalina Cortés hija del conquistador y Juana de Zúñiga, la pequeña no vivió más allá de aquel año y fue enterrada junto a su madre en el convento de la Madre de Dios en Sevilla, pueblo muy cercano y siempre fiel de la Virgen de Extremadura, en el ex-monasterio de la Cartuja de las Cuevas se encuentra una escultura en forma de virgen de la Señora Juana, muy querida de Don Hernán.

En varias representaciones guadalupanas del siglo XVII como la que usó Miguel Hidalgo se muestra a la virgen con una corona europea que no esta presente en la pieza original. La imagen de la Santa en oración lleva consigo un moño negro que anuncia su maternidad, las indígenas embarazadas se ceñían con una banda arriba de la cintura y dejaban libre el vientre. El uso de guardianes alados corresponde a la etapa gótica y es ampliamente recurrido en la pintura europea desde el siglo XI al XV, la virgen de Guadalupe se postra radiante sobre un ángel moreno de pelo oscuro y alas coloridas como aquellas largas jerárquicas y sagradas que conformaban los penachos. La Reina se postra sobre una media luna como en las representaciones medievales de la Virgen de la Inmaculada Concepción sobre una luna que anuncia su purificación y en la oscuridad resplandece con las estrellas de su manto una luz radiante en pinceladas muy finas que se van desvaneciendo. Su vestido blanco emula el de Tonantzin y lleva flores como los decorados Mexicas El centro de la composición es una matriz que se asocia con el nacimiento de una nueva vida, un nuevo rito y un nuevo tributo, la concepción de un Nuevo Mundo, el de Hernán Cortes, la Nueva Extremadura, la Nueva España.

**Fray Bernardino de Sahagun