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En 1835 un colono y empresario pionero, John Batman, negoció un tratado (Tratado de Batman) con los aborígenes de Australia, la compra de 200,000 hectáreas por la módica suma de 40 mantas, 30 hachas, 100 cuchillos, 50 tijeras, 30 espejos, 200 pañuelos, 100 libras de harina y 6 camisas.

John Batman nació en la colonia penal de Nueva Gales del Sur, hijo de convictos ingleses, lideró masacres de nativos australianos, a los que los británicos llamaron despectivamente, aborigenes; su trabajo desde joven era formar ejércitos de nativos para capturar o cazar Tasmanios con el fin de guiarlos como manada hacia una región manejable.

Los aborígenes de Tasmania creían en dos deidades creadoras: decían ser los hijos de Parnuen, el Sol, y Vena, la Luna; Parnuen formó la tierra y los ríos de Tasmania y al primer hombre; la luna, encarnada de un espíritu que reside en la tierra, tenía la forma de un canguro que emergió, como el primer hombre, del suelo.

Antes de la colonización británica de Tasmania se estimaba que existían entre 3.000 y 15.000 tasmanios, esta población sufrió una drástica disminución en el número en tres décadas, de modo que en 1835 sólo sobrevivieron unos 400 aborígenes de Tasmania, la mayoría de estos vivieron encarcelados en campos de concentración donde todos menos 47 murieron en los siguientes 12 años.

Además de las masacres, los ingleses trajeron enfermedades que causaron un colapso demográfico, para 1830, la enfermedad había matado a la mayoría de los tasmanios, pero la guerra y la violencia fueron aún más devastadoras. En la historia del colonialismo, la aniquilación de los aborígenes de Tasmania se califica integramente como un genocidio.

Batman fue juzgado por sus múltiples crímenes, lo que lo orillo a pactar con los aborígenes, fundó en el centro de lo que hoy es Melbourne, la ciudad de Batmania;  su familia se asentó en la Colina de Batman donde construyó su casa; La salud de Batman se deterioró rápidamente luego de 1835 cuando la sífilis lo desfiguró y lo lisió, y se fue separando de su esposa, la convicta Elizabeth Callaghan.

Batman tuvo siete hijas y un hijo, que se ahogó en el río Yarra, en sus últimos meses de vida fue cuidado por los aborígenes locales;  murió el 6 de mayo de 1839 y su viuda y su familia tuvieron que mudarse de la casa en la colina de Batman debido a que la casa fue apropiada por el gobierno para su utilización como oficinas administrativas.

Para 1837 el pequeño asentamiento a orillas del río Yarra en Nueva Gales del Sur necesitaba un nombre, la reina Victoria, que dio nombre al estado de Victoria, decidió que se llamaría Melbourne. Esto fue un honor para el 2º vizconde de Melbourne, el primer ministro británico y el mentor político de la joven reina.

William Lamb fue conocido por su intensa y exitosa mentoría de la reina Victoria en los aspectos políticos, se ha llegado a la conclusión de que Melbourne no ocupa un lugar tan importante como Primer Ministro, porque no trascendió asuntos domésticos o éxitos militares, pues carecía de grandes logros personales más que su cercana amistad con la Reina pero siempre le tuvo en gran estima porque era muy amable, honesto y nada egoísta.

Melbourne fue fundada por un asesino hijo de convictos ingleses, la villa se convirtió en una ciudad en 1847 y su primer aumento importante en el crecimiento se produjo a principios de la década de 1850 tras el descubrimiento de oro cerca de Bendigo y Ballarat a menos de 160 kilómetros de distancia. En tres años, la población de Melbourne aumentó cuatro veces a 80,000.

Melbourne aprovechó su posición central dentro de Victoria y sus instalaciones portuarias para capturar la mayor parte del comercio de la región. Entre 1856 y 1873, se construyeron ferrocarriles y en 1883 se estableció un enlace con el sistema ferroviario de Nueva Gales del Sur. En 1877 se creó un muelle para favorecer el comercio. Melbourne fue capital de Australia entre 1901 y 1927; la ciudad que fue fundada por empresas individuales, con la sangre derramada de los aborígenes, es considerada hoy una de las mejores ciudades del mundo para vivir.