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Confiado siempre en la Fortuna e inspirado en el hidalguismo de su padre, Hernán Cortés creció admirando el imponente Castillo Medieval al que en un principio tenía prohibido visitar, pero que con el tiempo se volvió su pasatiempo favorito. Jugaba y soñaba con aventuras y batallas entre las ruinas amuralladas;

Un día la lluvia cayó intempestivamente y la alberca del moro se llenó de agua, con su espada de palo hizo remolinos y golpeteo la fosa cimbrandola por completo, luego entre la tormenta subió a la cima de una de las murallas, las piedras resbaladizas caían a su costado, el niño se sostuvo empapado admirando los valles humectados junto al Guadiana.

Un cuarto de siglo más tarde y desde la cima del Palacio de Axayácatl con la espada envainada, la lluvia había terminado y los muros de cal empezaban a caer en Texcoco; el valiente caballero miraba fijamente al horizonte del Valle de Mejico, todo lo que él más tarde llamaría la Nueva España.

Hernán Cortés nació en Medellín, Extremadura en 1485, hijo de Martín Cortés, un hidalgo menor, poseedor de un molino,  una viña, colmenas y campos de cereales; era además comerciante y como tal un excelente negociante, cualidad que transmitió a su hijo.

Medellín se encuentra sobre la ruta de Cádiz donde los marinos irían a embarcarse para las Indias. Desde su infancia, Hernán Cortés se apasionaba por los relatos épicos de la guerra que llevaban los capitanes españoles contra los árabes.

Hernan Cortes leyo la novela mas famosa del Siglo XVI, El Amadis de Gaula, donde se narran las aventuras de un joven llamado Amadís que después de conocer a su amada Oriana, decide armarse caballero, el futuro héroe debe recibir pronto la investidura para convertirse en «caballero en funciones« con pleno derecho para salir a los caminos en busca de aventuras.

La investidura de los caballeros es un rito de paso que marca el tránsito de la adolescencia a lo edad adulta, una muerte simbólica de la infancia, el renacer a la madurez y esta se obtenía con orden religioso y exigía una preparación de carácter militar que incluía la vela de armas y el adoctrinamiento del cuerpo.

El Rey Perion, padre de Amadís arma caballero al Doncel del Mar, le calzó la espuela derecha y le entrega su espada; en la ceremonia las cualidades morales del padrino son transferidas al caballero neófito y su amada Oriana mediara en su investidura y desde ese momento su vida heroica se imbrica en su relación sentimental con ella.

El principal motor de sus acciones caballerescas es la HONRA
Todo caballero ungido se atañe ya al cumplimiento de sus funciones:
1.- La defensa de la Fe y la Religión
2.- La defensa del Rey y de los territorios amenazados
3.- El auxilio de los desvalidos (mujeres y niños)
4.- La erradicación de las malas costumbres

Cuando Cristóbal Colón descubrió América, el joven Hernan, al igual que muchos jóvenes extremeños, se fascinó por las historias que él traía, de lugares exóticos y calurosos habitados por gente morena vestida de oro. Se habían descubierto los Jardines del Edén, tierras de una riqueza infinita. El tío del joven Hernán, Picos Pardos, le contó que había visto con sus propios ojos a los Indios en Barcelona y los tesoros traídos de las Indias. El oro, le dijo él, se encontraba en tal abundancia que fluía de los ríos.

El niño estaba encantado por estos relatos. Pero su padre quería que Hernán estudiara  una carrera, las Ciencias y las Letras. A los 14 años, Hernán dejó la casa familiar en Medellín en compañía de su tío para ingresar a la Universidad de Salamanca, que era de los centros humanistas más importantes de España y contaba con más de 8000 estudiantes. Permaneció dos años en esta ciudad y bajo la tutela de otro de sus tíos, Francisco Núñez de Valera, aprendió a brillar en sociedad por su erudición.

Pero los estudios en Salamanca no eran de su gusto así que sin consultar a sus padres, dejó sus hábitos de estudiante y regresó a Medellín. Su madre, Doña Catalina, estaba muy enojada y su padre se preguntaba qué iba a hacer Hernán más tarde. En esta época los jóvenes no tenían más que algunas posibilidades de carrera y el joven rebelde había desperdiciado una extraordinaria.

Un hidalgo era un noble español y su título le prohibía trabajar manualmente. El mayor de los hijos del hidalgo heredaba las tierras de su padre, mientras que los menores tenían la elección entre estudiar para ser Juristas, hombres de letras o teólogos, podian inscribirse en la Armad Real para combatir en Italia o embarcarse con la Marina para ir a las Indias. Como Hernán renunció a los estudios, tenia dos alternativas, Italia o America.

Cortés se va entonces a Sevilla en el momento cuando Nicolás de Ovando preparaba una expedición para descubrir y poblar nuevas tierras en el Nuevo Mundo. Estaba listo, pero Hernán era joven y enamoradizo, por lo que decidió quedarse con su chica en Sevilla, dejando a la expedición irse sin él; pensó entonces partir para Nápoles, pero erró una decena de meses sin decidirse realmente. Lo que hizo en Sevilla fue cortejar mujeres, embriagarse y exprimir aventuras.

En 1504, Hernán Cortés partió por fin a las Indias a la edad de 19 años, ahí conocería a quien sería su mayor inspiración y mecenas, Diego de Velazquez; el objeto de su envidia y quien lo inspiraria a juntarse con la que fuera su esposa, para estar cerca de su confianza para luego traicionarlo al dar un golpe de mando en insubordinación.

Cuando el joven Hernán escucho hablar de Tenochtitlan, la ciudad imperial donde reinaba el Dios Huichilobos, no podía evitar verse como Amadís de Gaula, el caballero que se enfrentaba valientemente contra seres inicuos, enanos malvados, dragones y seres diabólicos por el Honor, la Lealtad y el Amor; Hernán Cortés sin saberlo, seguiría los pasos de Amadís al enfrentarse al malvado Moctezuma, los hijos de la serpiente emplumada, guerreros vestidos de águila y jaguar con penachos de plumas y tatuajes, monstruos sedientos de sangre que eran caníbales, todo por la gloria, la supervivencia y el amor de una princesa llamada Marina.