HARE KRISHNA

El ciclo de nacimiento, vida, muerte y reencarnación es conocido por filosofías milenarias como el hinduismo, budismo o sijismo como SAMSARA, que es un ciclo infinito en una RUEDA QUE GIRA SIN PARAR. La consciencia de nuestro trayecto se nos presenta por nuestro paso en la vida terrenal. El alma o espíritu es la fuente de inteligencia universal de la que emanamos todos.

Nacer y renacer está marcado por nuestras acciones buenas o malas, el KARMA de cada alma que todavía no se ha liberado de su peso. La reencarnación es un proceso de aprendizaje, las lecciones que aprendemos en vida, son transmitidas en nuestros genes, que mutan para pasar la información a la descendencia; la transmigración de sabiduría aprendida en vida se almacena en códigos genéticos, esto ha hecho posible la evolución de las especies, la adaptacion, desarrollo de la inteligencia y supervivencia.

Según el hinduismo, los actos negativos en vida hacen que la reencarnación sea en cuerpos inferiores, como animales, insectos u hombres con vidas desgraciadas y miserables, el karma de las vidas pasadas se paga, el respeto a la vida, se manifiesta en dicha religión con abstenerse de consumir carne.

Todo lo que pensamos de la vida, lo que conocemos de nosotros mismos y las respuestas a las preguntas universales de todos los tiempos: De dónde venimos?, Hacia donde vamos?, Quienes somos? Para que vivimos?; las respuestas son un tesoro que espera a ser codificado, la vida de los espíritus, el alma universal, la esencia del amor; un conjunto de conocimientos disponibles para todos cuando abrimos los canales de comunicación con la Conciencia Retrospectiva del Samsara.

Los seres humanos somos imperfectos y falibles, debemos comprender con cautela que dichos canales se encuentran en todas partes, así como las respuestas a todas nuestras preguntas, aplicando el método científico en nuestra obra, si una respuesta se repite múltiples veces, quiere decir que esta viene del mismo origen, sin embargo debemos ser conscientes de que el Conocimiento Universal es incontrolable en sus procesos, por tal motivo es necesario usar la racionalidad y el sentido común, así como todos los medios disponibles que den certeza a nuestro cometido.

El sufrimiento es la prueba de una nueva existencia, el alma se transforma en espíritu que se va purificando en vida, sufre una transformación que se manifiesta en arquetipo con la mentalidad y en fenotipo por la genética, con el tiempo, el aprendizaje llega, pero es preciso pasar por la prueba de la vida corpórea.

LA CONCIENCIA RETROSPECTIVA significa que el alma tiene, muchas existencias corporales que recordamos a lo largo de nuestra vida y se nos manifiestan en sueños o el recuerdo de personas con las que volvemos a convivir una y otra vez, sanando o castigando; la reencarnación es la expiacion y el mejoramiento progresivo de la humanidad.

Solo al morir es cuando podemos ver nuestra vida pasada y comprenderlo todo, leemos en ella como un libro y viendo el pasado de nuestros amigos y enemigos, vemos un tránsito de la vida a la muerte.

La inteligencia es una facultad especial propia de ciertas clases de seres orgánicos que les da con el pensamiento, la voluntad de obrar, la conciencia de la existencia y de la Individualidad, así como también los medios de establecer relaciones con el mundo exterior y de atender a sus necesidades.

La inteligencia es la esencia funcional del Universo, la vida en la tierra se originó por la inoculación de elementos extraterrestres, proteínas con potencial evolutivo de galaxias lejanas; la PANSPERMIA describe ampliamente este proceso y fue comprobada como origen de la vida en 2005 al estudiar el ADN mitocondrial de microorganismos extremófilos.

A continuación se describe el proceso inmediato a la muerte y liberación del alma, descrito por Kardec:

A medida que el espíritu se purifica, el cuerpo que reviste se aproxima igualmente a la naturaleza espiritista. La materia se hace menos densa, no se arrastra tan penosamente por el suelo, las necesidades físicas son menos groseras y los seres vivientes no tienen necesidad de destruirse mutuamente para alimentarse. El espíritu es más libre y tiene de las cosas lejanas percepciones que nos son desconocidas, viendo con los ojos del cuerpo lo que nosotros sólo vemos con el pensamiento. La purificación de los espíritus produce en los cuerpos en que están encarnados el perfeccionamiento moral; se debilitan en él las pasiones

En el momento de la muerte, todo es al principio confuso, y el alma necesita algún tiempo para reconocerse, pues está como aturdida y en el mismo estado del hombre que, despertándose de un sueño profundo, procuro explicarse su situación.
La lucidez de las ideas y la memoria del pasado le vuelven a medida que se extingue la influencia de la materia, de que acabo de separarse. y se disipa la especie de bruma que nubla los pensamientos.

La duración de la turbación subsiguiente a la muerte es muy variable, puede ser de algunas horas, de muchos meses y hasta de muchos años. Es menos larga en las personas que, desde esta vida, se han identificado con su estado futuro; porque entonces comprenden inmediatamente su posición. La turbación presenta circunstancias especiales, según el carácter de los individuos, y sobre todo según la clase de muerte. En las violentas, ocasionadas por suicidio, suplicio, accidente, apoplegia, heridas, etc., el espíritu está sorprendido, admirado y no cree estar muerto; lo sostiene con terquedad; ve, sin embargo. su cuerpo, sabe que es el suyo, y no comprende que esté separado de él; se acerca a las personas a quienes aprecia, y no comprende por qué no le oyen.

Semejante ilusión duró hasta la completa separación del periespíritu, y hasta entonces no se reconoce el espíritu, ni comprende que ha dejado de pertenecer a los vivos. Este fenómeno se explica fácilmente. Sorprendido de improviso por la muerte, el espíritu queda aturdido con el cambio brusco que en él se ha verificado; para él la muerte continúa siendo sinónimo de destrucción, de anonadamiento, y como piensa, ve y oye, no se considera muerto.

Lo que aumenta su ilusión es el verse con un cuerpo semejante al anterior, en cuanto a la forma, cuya naturaleza etérea no ha tenido tiempo de estudiar aun; lo cree sólido y compacto como el primero que tenia, y cuando sobre este punto se llama su atención, se sorprende de no poderse palpar. Este fenómeno es semejante al de los sonámbulos novicios que creen que no duermen. Para ellos el sueño es sinónimo de suspensión de facultades, y como piensan libremente y ven, se figuran estar despiertos. Ciertos espíritus ofrecen esta particularidad, aunque la muerte no haya sobrevenido repentinamente; pero siempre es más general en los que, aunque estaban enfermos, no creían morírse. Vese entonces el raro espectáculo de un espíritu que asiste a su entierro como al de un extraño, y que habla de él como si no le incumbiera; hasta que comprende la realidad.

La turbación subsiguiente a la muerte no es nada penosa para el hombre honrado; sino tranquila y semejante en todo al que se despierta apaciblemente. Para el que no es puro de conciencia, la turbación abunda en congojas y angustias, que aumentan a medida que se reconoce. En los casos de muerte colectiva, se ha observado que todos los que mueren a un mismo tiempo no se vuelven a ver inmediatamente. En la turbación subsiguiente a la muerte, cada uno toma por su lado, o no se ocupa más que de lo que le interesa.