sacrificio_humano1

Los incas practicaban sacrificios humanos y eran caníbales, comían carne humana tanto los que vivían en las tierras bajas y calientes como los de tierras altas y frías, así como los de tierras estériles y fértiles. Donde la tierra no daba frutas o hierbas, sembraban maiz, cazaban y pescaban con la misma rusticidad con la que vivían y se comían a sus hijos y parientes.

Sacrificaban no solo a los enemigos cautivos sino también a los hijos de estos, vivos les abrían los pechos y sacaban el corazón con los pulmones y antes de enfriarse rociaban de sangre al ídolo, luego ahumaban el corazón levantandolo frente a él y quemaban los pulmones que hacían ruidos peculiares mientras ardían, posterior a esto se comían rápidamente a los sacrificados.

Cuando estaban en batalla, bebían la sangre del indio caído por la herida por la que le habían dado y ahi lo descuartizaban mientras chupaban la sangre y se lamían las manos para que no se perdiese ninguna gota. Habia carnicerias públicas con carne humana, de las tripas hacían longanizas y morcillas, hinchadas de carne las comían con huevo.

Los animales también fueron ampliamente sacrificados: carneros, codornices, conejos, perdices y otra aves; en las ceremonias quemaban cebo y yuca, maiz, semillas, legumbres y madera olorosa, este era considerado el sacrificio más agradable para los dioses, pues estaba hecho con elementos de la madre naturaleza, la pachamama.

Desde el periodo neolítico la flebotomía era un tratamiento médico terapéutico utilizado por griegos, romanos, arabes e uncas; Las sangrías eran otra forma de sacrificio, hacían orificios en las piernas, brazos o nariz, también esto era considerado tratamiento de enfermedades.

Para el dolor de cabeza realizaban una herida en el entrecejo con un cuchillo de pedernal, abrían las venas del brazo derecho para curar las enfermedades del tronco y las del izquierdo para tratar las enfermedades de los miembros, otras tribus realizaban disparos con flechas dirigidas al miembro afectado.

Había también reservas de naciones cautivas, donde los incas seleccionaban mancebas hermosas  con quienes tenían hijos y que vivían hasta los 12 o 13 años y luego se los comían y a las madres de estos cuando ya no eran fértiles.

Los incas tenían también un seminario de muchachos para comérselos, los alimentaban de tal forma que fueran más sabrosos y no los perdonaban ni por el parentesco ni por la crianza, matando los padres a los hijos que habían engendrado y los parientes que habían criado a trueque de comerselos; lo mismo hacían con los ancianos que ya no estaban para engendrar.

El canibalismo de los incas no tenia limite, adoraban la extraña golosina de la carne humana. Enterraban a los difuntos en sus estómagos y luego cuando se juntaba la parentela hacían un cocido o asado y se lo comían, posteriormente juntaban los huesos por sus coyunturas y les hacían las exequias llorando, enterrandolos en las peñas y en huecos de árboles, volviendo así a la pachamama, a la madre tierra.