morro

La importancia política de la isla de Cuba no consiste en su territorio, sino en su posición geográfica, en la parte septentrional de las antillas que alberga el puerto más importante del Imperio Español y de América, cuyo comercio de importación con buques matriculados de Cádiz y Canarias, además de ser receptor de los puertos de Veracruz, Cartagena y Portobelo con destino a Sevilla.

Los galeones cargados con las riquezas de de Perú y Chile así como los tesoros de Nueva España, convirtió al puerto de La Habana en la puerta de entrada a América, la aglomeración periódica del gran número de naves mercantes así como el gran influjo de reales de plata, había introducido la costumbre de hacer una feria perpetua que facilitaba las transacciones comerciales, servía de pasatiempo y diversión a los marinos y navegantes que esperaban la salida del convoy.

Los Habaneros eran las gentes más atentas, alegres y sociales de la América Española, muy dados a imitar las costumbres y maneras francesas que tan en boga estaban en la Corte Borbónica de Madrid, tanto en sus trajes y conversación, como en el buen gusto de su mesa y en el adorno de sus casas.

La benignidad del temperamento habanero, alegre y saludable, aun para los forasteros, hizo apetecible su habitación para los europeos que transitaban por esta ciudad, lo que aumentó la población rápidamente. La población de La Habana se calculaba en 70,000 personas y el resto de la isla en 60,000.

La prosperidad del comercio se acentuaba con la algarabía de la fiesta que nunca terminaba, sin embargo, ante la rotunda felicidad, el gobierno novohispano y los capitanes generales estaban conscientes del continuo peligro en que vivía la ciudad por los informes de una invasión inglesa. En 1762 el Almirante Charles Knowles estuvo al frente de una expedición con 200 buques de guerra y 10,800 hombres, entre ingleses y esclavos de las antillas, un plan bien elaborado de Lord Anson, del que fueron advertidos con prontitud.

Cuando los navíos ingleses se avistaron desde El Morro, se formó un consejo de guerra presidido por el Gobernador Prado y el pueblo se unió, conocidas las fuerzas de la guarnición de la plazas que ascendían a 7,000 hombres, 1,200 de ellos marinos, incluidos los enfermos y esclavos ofrecidos por sus dueños, que se abastecieron con 3,500 fusiles, carabinas, sables y bayonetas.

Felipe V y la Corte de Madrid ya esperaban este escenario, por lo que se construyeron fuertes, para la defensa de la ciudad se reforzaron las guarniciones del sitio, el plan era que se contuviera el desembarco y avance de los ingleses desde una loma desde donde sería rechazado el avance de los ingleses con numerosas descargas para alentar su retirada.

El 6 de Junio los ingleses ingresaron en La Habana, inmediatamente, doce barcos fueron enviados a la boca del canal de entrada para bloquear encerrar a la flota española. Su plan era tomar primero el fuerte Morro, al norte del canal, siguiendo la doctrina de Vauban.

A pesar de esto El morro fue sitiado el 11 de Junio durante 44 días, en donde murieron 1,000 espanoles y 2,000 ingleses; el 14 de Agosto los ingleses tomaron posesión de La Habana; durante su ocupación Cuba vivió un intenso auge económico por la apertura de los puertos para el comercio y la importación de esclavos, los habaneros, como buenos receptores de forasteros, tomaron a bien a sus captores.

Tras once meses, en julio de 1763, Inglaterra y España acordaron un canje en el cual parte de Florida quedaría en manos de los ingleses a cambio del retorno a España de La Habana y Cuba en su totalidad.