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Huey Altepetl Tlaxcallān

El territorio que ocupa Tlaxcala actualmente se ha mantenido relativamente estable desde la fundación del Señorío en una posición geográfica privilegiada en el centro de México, cuya temperatura fluctúa de templado a fría, con pocas variaciones.

Guiados por su dios Camaxtle y por Chimalquixintecuhtli un grupo de nómadas teo-chichimecas encontraron una ciudad fundada por los olmecas y xicalancas con el nombre de Tepectipac, misma que invadieron  en una guerra y se dedicaron a cultivar el maíz, la tierra fértil dio buenas cosechas y abundantes tortillas, Tlaxcallan significa tierra del pan o tortillas de maíz.  

El pueblo tlaxcalteca está conformado de muchos pueblos que se unieron en un territorio libre, los expulsados, los reprimidos, los desterrados y los nómadas, encontraron su nueva tierra en Tlaxcala.

Los chichimecas se sumaron a los tlaxcaltecas al igual que muchos grupos expulsados del valle de México por el cacique de Azcapotzalco, Maxtla, tales migraciones, que se prolongaron hasta el siglo XVI DC, demuestran la mezcla de culturas que fue dando forma al pueblo tlaxcalteca, la relativa apertura que tuvo la región para acoger a dichos grupos, y la seguridad que les ofrecía a éstos la independencia que Tlaxcala logró mantener frente a los señoríos vecinos.

La región del norte y parte del noreste estaba habitada por grupos otomíes, que se le conoce como los Tlaxco y estaban agrupados en tres señoríos: Atlangatepec, Tliliuhquitepec y Tecoac. Estos mantenían buenas relaciones con los pueblos del centro o Tlaxcaltecas, pues les ayudaban a resguardar sus fronteras de ataques enemigos.

Entre el norte y centro de Tlaxcala, había un corredor libre de asentamientos humanos, la llamada «tierra de nadie«. Al sur y suroeste, quedaban los poderosos señoríos de Huexotzinco y Cholula, enemigos mortales de los tlaxcaltecas.

Los tlaxcaltecas se beneficiaron no sólo por los aportes culturales, a veces más desarrollados, que les traían los inmigrantes, sino también por la fuerza guerrera y de trabajo que se sumaba a la suya, y con lo cual podían garantizar mejor su independencia.

Uno de los hombres más ilustres que encontró asilo temporal en tierras tlaxcaltecas fue Nezahualcóyotl, heredero del señorío de Texcoco, usurpado a su padre por el mismo Maxtla.

Entre los siglos XIV y XV Tlaxcala vivió un periodo de bonanza que la ubicó entre los pueblos más importantes de Mesoamérica, para entonces su comercio era muy intenso y rico; llegaba a la costa del golfo, a la península de Yucatán y hasta las Hibueras, hoy Honduras.

Por medio del trueque entablado con pueblos lejanos, y de los tributos impuestos a los pueblos cercanos que tenían sometidos, los señoríos tlaxcaltecas obtenían una gran variedad de productos, como cacao, cera, textiles, pigmentos, oro y piedras preciosas, pieles finas, plumas de aves exóticas, etcétera.

Los señoríos de Tlaxcala se mantenían autónomos, establecieron una serie de acuerdos para confederarse, cada cual recababa sus tributos, pero para decidir asuntos de guerra había un consejo supremo de caciques o tecuhtli de los cuatro principales señoríos.

Los españoles llamarían «República» a esa forma de organización tlaxcalteca, y «Senado» a su consejo supremo.