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No nos vimos nunca, pero no importaba.Yo tuve un hermano que iba por los montes mientras yo dormía. Lo quise a mi modo, le tomé su voz libre como el agua, caminé de a ratos cerca de su sombra.

Ernesto Guevara, nació el 14 de junio de 1928 en Rosario, hijo de Ernesto Guevara Lynch y Celia de la Serna originarios de Misiones, tuvo cuatro hermanos: Celia, Roberto, Ana María y Juan Martín.. A corta edad tuvo una fuerte bronconeumonía lo llevó a contraer un asma casi mortal contra la que luchó toda su infancia.

Vivio en Rosario, donde se hizo aficionado del Rosario Central, luego a Buenos Aires y después a Caraguatay, donde conoció la selva. En 1933 la familia se trasladó a Córdoba.

Durante esos años tuvo que ausentarse por largos períodos de la escuela, su madre le enseñó a leer y a escribir, aprendió francés y en la soledad de su infancia encontró una poderosa pasión por los libros, que lo acompañó siempre, al punto de cargar pesadas mochilas en sus expediciones.

Derrumbado por su enfermedad buscaba horizontes en historias de aventuras, de largos viajes, en la novela y la poesía, desde Julio Verne y Miguel de Cervantes, hasta Pablo Neruda y Baudelaire.

Leyendo libros de la Guerra Civil Española jugaba a la guerra en las sierras de Alta Gracia y durante la segunda guerra mundial, marcaba en un mapa los avances del ejército rojo.

En 1942 comenzó en Córdoba la escuela secundaria. Un amigo, Gustavo Roca, hijo del autor del Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria, Deodoro Roca, relataba que en la casa de su padre Ernesto encontró una de las bibliotecas más importantes de Argentina, y fue devorando uno a uno los libros más variados, siguiendo el orden en que estaban colocados: Jung, Freud, Marx, Gandhi.

Decidió estudiar Medicina en Buenos Aires, pero mantuvo viva su pulsión por encontrar nuevos mundos. En 1950 recorrió el norte del país con su bicicleta, a la que le añadió un pequeño motor. En 1951 viajó como enfermero en buques mercantes hacia el sur argentino y a las costas de Brasil. En 1952, junto a su amigo Alberto Granado recorrió Sudamérica. Cruzaron a Chile y subieron en la motoneta “La Poderosa” hasta Perú.

Ernesto y Alberto querían conocer en forma directa los lugares donde la humanidad se hundía en el abandono: los leprosarios. Visitaron en Lima a un médico especialista en lepra, Hugo Pesce, que por esas vueltas de la vida había colaborado con el teórico socialista e indigenista José Carlos Mariátegui. Ahí Guevara se aproximó a un marxismo distinto del que había conocido. Luego, en una balsa endeble, remontaron el río Amazonas hasta Colombia.

De Venezuela regresó para concluir sus estudios de Medicina, y al finalizarlos volvió nuevamente su mirada hacia el continente. Con su compañero de ruta Carlos Calica Ferrer viajó a Bolivia y siguió a Perú, Ecuador, Panamá, Costa Rica, Nicaragua y Guatemala, donde se detuvo a vivir la experiencia política que lideraba Jacobo Árbenz.