humbd

Desde 1799 a 1804 Humboldt viajó por los actuales países de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Cuba, México y Estados Unidos.  Su mérito principal radica en haber realizado su viaje en la antesala de las independencias latinoamericanas, su destino era llegar a América.

Humboldt se había anotado en dos expediciones, una hacia Egipto con la armada napoleónica (1798-1801), y la otra hacia la India y el Pacífico Sur con el capitán Nicholas Baduin (1800-1803), pero sus planes se frustraron por razones ajenas a su voluntad, pero con buena suerte para Humboldt: el bloqueo inglés hizo difíciles las cosas para expedición a Egipto, y la de la India se complicó con la enfermedad y muerte de su capitán.

Así que no le quedó más remedio que ir a América, al ser gran parte del continente colonia de España, Humboldt tuvo que pedir permiso al rey de Carlos IV y lo consiguió con la condición de ser “Inspector de Minas” para la corona, aunque el viaje fue enteramente financiado con la herencia personal del viajero.

Hasta el momento, el Imperio Español había sido renuente a dejar que extranjeros entraran a sus colonias, pero los borbones querían hacer resurgir la economía de sus colonias y admitieron a Humboldt como inspector de minas.

Al finalizar su viaje por el Imperio Español en Mayo de 1804, se embarcó de La Habana a Philadelphia en medio de una terrible tormenta que casi le cuesta la vida, escribiría en su diario que era el final de una vida llena de buena fortuna, sin embargo esta le siguió acompañando cuando el 19 de Mayo llegó a la desembocadura del Delaware.

Durante su estadía en Caracas en 1799, Humboldt escucho con entusiasmo por primera vez los nombres de Washington y Franklin, años más tarde sería invitado personalmente por el cónsul estadounidense en La Habana, para reunirse con altos funcionarios del gobierno, quienes estaban muy interesados en conocer el análisis de las expediciones realizadas por el Imperio Espanol.

El 24 de Mayo de 1804, una vez en suelo estadounidense, escribió su primera carta al Presidente Jefferson y como buen literato, sabía que un buen autor debe hacer sonar las campanas para ser escuchado, por lo que comenzó su carta diciendo: «He llegado de México, muy bendecido a esta república…»; esto era falso pues había zarpado de La Habana, aunque administrativamente la Capitanía General de Cuba había sido parte de México, Nueva Espana.

Los Estados Unidos acababan de comprar Louisiana a Francia y Humboldt sabia que Jefferson estaba muy interesado en los territorios del norte de México para continuar la expansión del naciente país. El Siglo XVII llamado, el siglo de las luces, el concepto de libertad y la abolición de la esclavitud era demasiado vanguardista, Humboldt estaba particularmente interesado en la filosofía americana de la libertad.

Los ideales de la Revolución Francesa había guiado los ideales y las andanzas de Humboldt por el mundo, era un aristócrata revolucionario para su tiempo, antes de conducirse a Jefferson, había leído su obra «Notas del Estado de Virginia«, por lo que le hizo mención en su carta.

En Philadelphia fue introducido a la Sociedad Americana de Filosofia, de la que Jefferson era presidente, siendo el investigador la celebridad del dia, hipnotizando a los filósofos estadounidenses con su sapiencia, fue conducido con alta renuencia a la Casa Blanca.

Fue recibido en Washington con alta distinción, un año después de la compra de Louisiana, llevando un presente bajo el brazo: entregar personalmente a Jefferson mapas e informacion estadistica de Mexico y un memorándum con datos como, poblacion, comercio, agricultura e incluso las fuerzas militares novohispanas en cada provincia, el texto era titulado: Tablas geográfico-políticas del Reino de Nueva España.

Humboldt creía inocentemente que el conocimiento no debía tener barreras y la información debía ser compartida libremente, por lo que durante su reunión con Jefferson, recorrió la recién construida Casa Blanca y hablaron específicamente de la frontera entre Louisiana y México, así como de las limitaciones del estado de Texas, al que Jefferson insistia era el Rio Grande, pero los españoles argumentaban el Río Sabino, también se habló del desarrollo político de la América Española y como sabios, intercambiaron opiniones sobre astronomía.

Thomas Jefferson tuvo acceso privilegiado a toda la información recabada en los viajes de Humboldt, incluso antes de que sus tratados fueran publicados en Europa, esta información será estudiada a detalle y utilizada para estrategicamente desestabilizar la Nueva España,  planear una guerra con antelación para someter e invadir los territorios del norte de México.