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Porfirio Díaz recibió el gobierno de las manos de una armada gloriosa, en el momento exacto en que los mexicanos estaban divididos por la guerra, la anarquía y el caos, la paz era algo que reclamaba el pueblo. La oferta resultó vencedora, fue electo por voluntad popular; un militar les ofrecía la Paz a Fuerzas, para liberar el camino de la educación, la industria y el comercio, llevando a la estabilidad y unidad, los objetivos eran claros.

El gobierno de Díaz ha sido catalogado como una dictadura o una presidencia legítima extendida, sin embargo ambas descripciones son erróneas, el Porfiriato fue un régimen militar, donde se aplicó todo el conocimiento, las tácticas y líneas de comando en el gobierno, para hacerlo eficiente y llevar a la paz, que era necesaria.

La existencia del régimen militar se justifica no por actos antidemocráticos sino porque los mexicanos eligieron al principio la paz y ante los resultados obtenidos la consecución de la misma, es falso que no haya sido legítimo, los mexicanos del Siglo XIX eran en su gran mayoría analfabetas y pobres, sentían una apatía por las decisiones públicas, eran carentes de voluntad y desde la colonia y mucho antes habían delegado su destino a los designios de alguien más.

El desarrollo del ferrocarril y las vías férreas fueron coadyuvantes de la paz, cuando tomó posesión Diaz, únicamente había dos líneas pequeñas que conectaban la Ciudad de México con Veracruz, al final habia mas de 19,000 millas de tendido férreo, trayendo su construcción, mantenimiento y desarrollo una inyección formidable a la economía, se mejoró el comercio y las vías de comunicación como los Correos de México, que llegaron a contar con 22,000 oficinas  y desde luego, el telégrafo.

Uno de los grandes logros en favor de la pacificación fue la mano dura, el robo era castigado con la pena de muerte, los ladrones eran ejecutados en pocas horas después de su captura y se castigaba severamente a los representantes del gobierno que no atrapaban a los delincuentes, particularmente en delitos del fuero federal como el daño de las líneas telegráficas.

El Telégrafo era símbolo de progreso, se hicieron grandes inversiones publicas y privadas en asociación en favor de la comunicación por el territorio nacional, había una orden militar de colgar en los postes a los usufructuarios del terreno por donde pasaban las líneas, si estos no las cuidaban,  ellos eran legalmente responsables de cuidar la propiedad de la nación.

Porfirio Díaz nunca fue político, era militar, en sus propias palabras aceptó que su régimen fue «demasiado duro, llegando hasta la crueldad«, sin embargo esto era necesario para el progreso de México, citaba a Maquiavelo pues decía que si hubo crueldad, pero esta era justificada con resultados; la sangre de pocos debía ser derramada para que la sangre de muchos fuera salvada, la que fue derramada era sangre mala y la que fue salvada era buena.

Maquiavelo establece que el ejercicio real de la política implica situaciones reales con hombres y pueblos reales, cuyas conductas, decisiones y acciones, generalmente no responden necesariamente a la moral sino a las leyes del poder, en lugar de dedicarse a hacer juicios sobre la moral o la religión, el gobernante debe enfocarse más en cuestiones de estrategia política.

Maquiavelo expone detalladamente la forma en que el gobernante debe hacer frente a las diferentes situaciones o circunstancias que se le presenten, y establece que el principal fin de la práctica política es conservar exitosamente el poder, el fin justifica los medios para conservar este, pero debe también debe conducirse de modo en que sus súbditos estén persuadidos de que le necesitan para que le sigan siendo fieles

Maquiavelo expone que quien esté en gobierno por el favor del pueblo, debe cuidar mucho de conservar su afecto, lo que es fácil siempre, como que el pueblo no quiere más que no ser oprimido; pero aquel que llega a ser gobernante por la ayuda de los grandes y contra el voto del pueblo, debe ante todas cosas procurar ganarse la voluntad de este último, y lo conseguirá protegiéndola contra los que les intenten dominar, es decir diré que el gobernante necesita ganarse la voluntad del pueblo, si ha de contar con algún recurso en su adversidad.

La Paz pues, llego demasiado pronto, Diaz decía que esta era necesaria aun cuando era una Paz Forzada, de esta forma los mexicanos tendrían tiempo para pensar y trabajar, el ejército tenía el control y la responsabilidad de salvaguardar la educación y la industria, el estado mexicano era rector de la educación pública, que hasta el final del régimen, cuando la paz había sido alcanzada, era el único medio legítimo para preservarla, mas no asi la milicia.

El otrora glorioso ejército mexicano fue envejeciendo a la par de Porfirio Díaz, quien siempre fue reticente a la renovación de los comandos, por miedo a un golpe de estado, gradualmente se fue retirando de la vida pública, para dar paso a la libertad civil, la educación y el trabajo, los ideales que habían sido reforzados desde el principio.

Los indígenas eran considerados víctimas del pensamiento aletargado de su herencia cultural; eran perezosos e ignorantes, una masa social inmóvil e inamovible, cargaban consigo un sincretismo cultural y religioso, plagado de mitos y costumbres, la vida pública les era ajena y no les importaba, de estos grupos étnicos, los yaquis y mayas eran considerados enemigos del estado, por sus acciones en contra del progreso, no eran victimas, eran delincuentes.

La naturaleza de los mexicanos, en palabras de Díaz, era que por regla general, pensaban  (o piensan) mucho en sus derechos y siempre estaban dispuestos a ejercerlos, pero no les importaban los derechos de otros, pensaban (o piensan) mucho en sus privilegios, pero no en sus obligaciones, el autocontrol, y la paz era asequible, solo cuando se tomaban en cuenta y se reconocían los derechos de los vecinos.

En el Siglo XIX las tres herencias de España eran la Iglesia, las Casas de Empeño y las Plazas de Toros, pero también sobrevivía la inercia en la participación ciudadana; la misma estratificación social de los pueblos originarios y que fue suplantada por los españoles, quienes enseñaron a los mexicanos abstenerse de los asuntos públicos y confiar ciegamente en el gobierno como guía, trajo consigo una evolución del letargo mexicano, sin embargo se veía el nacimiento de una clase media, mas educada, critica y participativa.

Los pobres veían con poco interés la política, estaban acostumbrados al liderazgo de la autoridad para tomar sus decisiones, la clase media surgió cuando los mexicanos volvieron al trabajo como un medio para el ascenso social, las nuevas generaciones veían la educación como un arma para salir de la miseria, era esta generación más involucrada en la política y el progreso, la que más tarde cuestionaria la realidad y se convertiría en una fuerte oposición al régimen, un acto contranatura, una paradoja inesperada de la Paz a Fuerzas, la Pax Porfiriana.