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Pobres ferrocarrileros, no pueden tener mujer
Porque la vida la tienen entre las ruedas del tren.

La próxima vez que escuches o veas el tren, recuerda que el tendido férreo que aún está en uso, es obra de Porfirio Díaz, ya que ya que bajo su gobierno de 30 años, fue desarrollada la mayor parte de las vías férreas que actualmente existen y siguen generando ingresos al país.

El primer tramo ferroviario constituido en México, fue de once kilómetros de longitud y se inauguró en 1850, comunicando el puerto de Veracruz con el Molino, en las cercanías del río San Juan. Este trecho de vía fue retomado para la línea troncal del Ferrocarril Mexicano, línea que fue terminada e inaugurada a principios de 1873, después de sortear la intervención francesa.

La novena década del siglo XIX fue una época muy productiva en la construcción de los ferrocarriles. En esos años se tendieron las dos líneas férreas más grandes del país, además de otras más modestas. En 1884 se terminó de tender las vías del Ferrocarril Central Mexicano, en tanto que el Ferrocarril Nacional Mexicano logró terminar la construcción en 1888.

Unos años antes, en 1882, el Ferrocarril de Sonora había logrado conectar al puerto de Guaymas con la ciudad de Nogales, tramo que posteriormente llegó a formar parte del Ferrocarril Sud Pacífico de México, esta línea terminó de construir su tramo Tepic-La Quemada uniéndose así Nogales con Guadalajara.

Una considerable preocupación durante el gobierno de Porfirio Díaz, era la amenaza de que las fundaciones y monopolios estadounidenses absorbieran la infraestructura mexicana de ferrocarriles y utilidades públicas, así como sus instituciones públicas y sus principales empresas industriales o de que su creciente comercio de exportaciones pudiese volverse absolutamente dependiente del mercado americano.

La amenaza a la soberanía económica reflejaba la amenaza a la soberanía política, por lo que el Secretario de Hacienda José Yves Limantour adoptó una serie de medidas intervencionistas basadas en una estrategia de desarrollo nacional bajo auspicio del estado, regulando sectores económicos fundamentales como los Ferrocarriles.

La estrategia era muy costosa por lo que fue necesaria la emisión de bonos y adquirir préstamos extranjeros para que el estado pudiera ser accionista mayoritario fundando los Ferrocarriles Nacionales de México en 1907.

La mayoría de los ferrocarriles estaban administrados por empresas extranjeras y solo unos cuantos eran de origen nacional, esta situación se había convertido en una preocupación de seguridad nacional.

En 1898 Limantour propuso regular el sistema de concesiones de las compañías ferrocarrileras sobre las futuras líneas a construirse a partir de 1900. Ese mismo año la Secretaría de Hacienda expidió la primera Ley General de Ferrocarriles. Esta ley estableció otorgar concesiones para tender líneas férreas únicamente cuando estas satisficieran las necesidades económicas del país y unieran el interior de la República con los puertos comerciales de mayor importancia.

El 29 de febrero de 1908 se firmó el convenio entre el gobierno federal y las fusionadas empresas del Ferrocarril Central y el Ferrocarril Nacional para crear la Compañía de los Ferrocarriles Nacionales de México, en donde el Estado mexicano tenía una participación aproximada del 58% de la red ferroviaria.

La lucha revolucionaria que dio inicio en 1910 dejó serios estragos en la red ferroviaria, y la deuda concebida se elevó considerablemente después de 1920, por lo que el gobierno se vio en la necesidad de llegar a un acuerdo con los acreedores, lo que derivó en que los ferrocarriles fueran entregados de nueva cuenta a manos privadas en 1926.

En los años siguientes se incorporaron a Ferrocarriles Nacionales de México otras empresas ferroviarias que habían sido administradas en forma independiente. En 1951, el Ferrocarril Sud Pacífico de México pasó a manos de la nación mediante el pago de 12 000 000 de dólares, creándose al año siguiente el denominado Ferrocarril Pacífico. El Ferrocarril Mexicano continuó como empresa independiente hasta 1960. Una década después el Ferrocarril de Coahuila y Zacatecas se incorporó a los Nacionales de México.

FERRONALES fue privatizada en 1995 por Ernesto Zedillo y extinta en 2001 por Vicente Fox, las líneas férreas construidas durante el Porfiriato tienen actualmente una concesión por cincuenta años por las cuales, el gobierno mexicano ha obtenido ingresos por $2,300 millones de dólares, las llamadas líneas cortas, de interés nacional y que representan el 23% del total de los trayectos, son todavía propiedad del estado.