olivares

El Rey de España le concedió un título mayor al gentilhombre, uno que era superior a los Condes, Duques y Marqueses: Gaspar de Guzman y Pimentel,
Conde de Olivares, Duque de Sanlúcar la Mayor, Marqués de Eliche, Conde de Arzarcóllar y Príncipe de Aracena

Los hombres de aquella época se preciaban de caballeros, galanes y pundonorosos, cualidades que habían adquirido con la incesante lección de los libros de caballería. Los autores de estos libros caballerescos españoles imitaron en sus obras los cuentos asiáticos, pintando libremente sucesos amorosos y remedando el estilo oriental con atrevidisimas metáforas llenas de sabiduría. 

Gaspar de Guzmán y Pimentel, el Conde Duque, valido del Rey fue el personaje mas poderoso del Imperio Español durante la primera mitad del reinado de Felipe IV, era un hombre incansable, de carácter orgulloso, bipolar, desinteresado y no tan nepotista como su antecesor el Duque de Lerma.

Olivares era el poder tras el trono de Felipe IV, realizó una serie de reformas estructurales: económicas, morales y políticas para acabar con la corrupción, sanear el fisco y reactivar la economía guiado por el absolutismo, estas fueron más bien intencionadas que efectivas, a la postre serían la causa de su caída..

Mientras Felipe IV disfrutaba de los placeres de la vida, la labor de Olivares aliviaba sus funciones, delegando el poder absoluto en las decisiones del estado, fue sin duda un adelantado a su tiempo, pues era consciente de los problemas de la monarquía y se enfrentó a ellos con mejores intenciones que buenos resultados, abordó una ambiciosa política de reformas económicas, administrativas y políticas que pretendieron imponerse de forma autoritaria, provocando reacciones de rechazo y protesta en algunos territorios de la corona.

Su objetivo era, por un lado, aumentar el poder del rey (el suyo), buscando la consecución de una monarquía absoluta, para lo cual consideraba absolutamente necesario un proceso de centralización política y administrativa de los territorios de la corona. Por otro lado, consideraba necesario incrementar los ingresos del Imperio para financiar la costosa política exterior, pues durante su mandato se reactivaron las hostilidades en Europa.

El Conde Duque de Olivares, un verdadero hombre de estado (el estado) puso todo su empeño en mantener los territorios del imperio e introdujo una serie de reformas en el sistema de gobierno, con el fin de modernizar la economía, moralizar la vida pública y sanear el fisco, en general dictó una serie de medidas contra la corrupción, que era el principal mal a erradicar.

1.- La primera medida para demostrar su poder fue encarcelar a sus enemigos, el Duque de Uceda y el Duque de Osuna y ordenó ejecutar a Rodrigo Calderón, valido de su antecesor el Duque de Lerma y al Conde de Villamediana.

2.- Confiscó los bienes del Duque de Lerma

3.- Impulsó un decreto en 1622 para que los funcionarios declaren su patrimonio desde 1592 en el comienzo y hasta el final de su gestión.

4.- ·La reducción de oficios y empleos cortesanos, así como de los excesivos gas­tos suntuarios.

5.- ·La protección de las actividades artesanales y del comercio. Para ello se pro­pusieron, entre otras medidas, la realización de obras de canalización para hacer navegables los principales ríos y la supresión de las aduanas y puertos secos. Medidas todas ellas, de tinte mercantilista.

6.- ·La abolición de los millones y la creación de una serie de instituciones (erarios y montes de piedad) que contribuyeran a reducir la deuda pública y financiar las activi­dades económicas. Estos erarios debían mantenerse con aportaciones propor­cionales a la propiedad, lo que supuso la oposición de los grandes propietarios.

7.- ·Medidas para aumentar la población, como las exenciones fiscales a los ma­trimonios jóvenes y con gran número de hijos y la fundación de colonias de artesanos extranjeros católicos, buscando al mismo tiempo revitalizar la indus­tria, después de la drástica caída de la población por las constantes epidemias.

8.- ·Implanta­ción del nuevo impuesto sobre la sal. Se intentó aplicar en Castilla para todos los súbditos, pero suscitó la oposición del clero y de la. Se opusieron también a este impuesto territorios con exenciones fiscales tradicionales, como el señorío de Vizcaya, donde este era un producto indispensable, pues muchos de sus habitantes se dedicaban a la salazón de pescado. Finalmente, la contribución tuvo que abolirse a cambio de un subsidio en metálico pagado por las ciudades.

9.- Buscaba una proporcional contribución de todos los territorios de la corona para la defensa de los intereses hegemónicos en Europa, mediante la unión de armas, algo que, hasta ahora, sólo había realizado Castilla. Se trataba de crear un ejército de 140.000 hombres, reclutado y mantenido por cada reino en función de sus recursos demográficos y económicos.
Cataluña se negó a realizar contribución alguna y quedó al margen de la Unión de Armas.

10.- Financiamiento de los gastos de la corona por medio de hacendados judíos portugueses, conversos a cambio de amnistía, estos fueron los principales beneficiados de los réditos de la plata americana.