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Amílcar Barca fue un general y estadista cartaginés, lider de la familia Barcida, que hacia la guerra casi como un caudillo independiente. Repartia el botin en tres lotes: uno para los soldados, otro para el tesoro de los cartagineses y el tercero para el.

Fundaba ciudades y fortalezas, firmaba la paz y declaraba la guerra, una vez edificada Cartago, permaneció dos años en ella y después partió a pie hacia los pirineos, donde los romanos tenían ciudades amigas y aliadas y donde estaban las minas de oro y plata, que eran el objeto de su codicia.

Mientras se abría paso, Amilcar se enfrentó a muchas batallas con los nativos: los laletanos y betulones, quienes aunque no tenían orden en el combate, eran valientes pues se batían bien, porque sabían morir si no acertaba a vencer, eran gente decidida a defender a todo trance su país y no permitir el avance de los cartagineses.

Amilcar se vio obligado a detenerse ante la tenacidad de los betulones, se asentó pues junto al mar a las faldas de un monte donde se elevaba un templo a Júpiter y espero los refuerzos de su yerno Asdrúbal, que llevaba hombres y dinero.

Fundaron un fuerte que pudiera abrigar a los soldados de los ataques de los naturales y para hacer un puerto cómodo y seguro para los cartagineses, rodeole de murallas y torres, esta ciudad fue llamada Barca o Barcino en el 230 AC.

Barcino brotó por la guerra y por esta debía crecer y ser señora y reina. Los pueblos subyugados se revelaron pronto, este espíritu aguerrido e indomable de los naturales de Cataluña dieron muerte a Amílcar en una batalla sangrienta.

Los iberos en la primera línea de batalla estaban uncidos por unos bueyes furiosos que llevaban carros,  a estos les prendieron fuego y se abalanzaron todos contra el enemigo cartaginés llenándolo de confusión y espanto, Amílcar murió como un valiente. Su yerno tomaría las riendas de Barcino y fundaría Nueva Cartago (Cartagena) frente a Africa.

La fortuna de de Asdrúbal no duraría mucho, pues entre los nativos las noticias de la crueldad de Amilcar y un poderoso y valiente natural llamado Tago le dio muerte para sacrificarle ante los males cometidos por su pueblo.

La espada se les escapaba de las manos y Aníbal tomó posesión de los territorios cartagineses, sin embargo Roma envió emisarios del Senado, entre ellos Fabio, que era el más anciano y quien al entrevistarse con el Senado Cartaginés, con la punta de su toga doblada dijo con orgullo:

Traigo aquí la paz y la guerra?
Cual de las dos elegis?

Elige tu mismo, dijeron desdeñosamente los cartagineses; el embajador sacudió los pliegos de su toga y la sacudió diciendo:  La Guerra, desatandose la segunda guerra púnica. Los ejércitos Romanos se movilizaron a Cataluña. Las águilas del tíber habían llegado para hallar su roca tarpeya por entre los bárbaros e indomables.