tikal

El Imperio Teotihuacano tuvo su apogeo entre el 0 y el 600 d.C. cuando tuvo una población que rondaba entre los 150 mil y 220 mil habitantes, tenía un poderoso ejército financiado por el estado, y la gran mayoría de sus combatientes usaban el lanzadardos, una palanca de segundo grado con una muesca donde se colocaban y se lanzaban dardos de un metro y medio a dos de largo. Estos proyectiles les permitieron extender su poderío.

Los ejércitos mayas primitivos estaban basados en pequeños séquitos de guerreros armados con lanzas, macanas y escudos y preferían la lucha cuerpo a cuerpo, tenían un armamento inferior a los teotihuacanos, pues estos tenían tecnología de punta en la guerra, eran poseedores de la piedra más valiosa, la obsidiana.

El imperio teotihuacano se basaba en conquistar pueblos por medio de la guerra y el matrimonio para crear alianzas en el camino e incrementar su influencia, pero sobre todo para favorecer el comercio, pues al no haber animales de carga para recorrer los más de 1,000 kilómetros de distancia que separan las regiones, se necesitaba contar con caminos seguros y ciudades aliadas.

Los teotihuacanos crearon una gran red de comercio que abarcaba desde las tierras mayas ubicadas en la actual Guatemala, Chiapas y Yucatán, hasta la gran capital zapoteca de Monte Albán, pasando por la costa del Golfo tierra de los Totonacas.

La materia prima que exportaban era la obsidiana el cual se encontraba en los importantes yacimientos de la Sierra de las Navajas en Hidalgo y Otumba. Llegaban a la metrópoli mica y grana cochinilla desde las tierras zapotecas, plumas de águila, vainilla y algodón desde las tierras totonacas, plumas verdes de quetzal, ámbar, jade imperial desde las mayas. En la pirámide del Sol se ha encontrado abundante cerámica maya del clásico temprano.

En Tikal se han encontrado numerosos artefactos de obsidiana verde de Hidalgo, la mayoría de éstas estaban asociadas con ofrendas rituales depositadas en vasijas que contenían efigies de cacao.

Kaminaljuyú localizada en las tierras altas del Petén, fue contemporánea de los olmecas, desde 1200 AC hasta ser conquistada por Teotihuacan, la capital del imperio más poderoso del centro de México que extendió sus dominios en 400 DC. Se han encontrado muchas vasijas que lo comprueban y la arquitectura del desarrollo preclásico tardío emula la teotihuacana.

Con la despoblación de Kaminaljuyú, floreció Tikal, que fue conquistada para mantener el control de la región. Al poco tiempo de haber consolidado estas victorias, Búho Lanzadardos, gobernante Teotihuacano, envió a su hijo Nariz Curva a gobernar.

Al casarse con una princesa de la nobleza de Tikal fundaron un nuevo linaje. Los primeros años de su gobierno, Nacido del Fuego fue el regente del joven Nariz Curva. Con esta incursión teotihuacana no solo llegaron nuevos gobernantes a las tierras mayas, también llegó el símbolo de la serpiente emplumada, asociado con la fertilidad y con el poder.

Los ocho sitios más cercanos a Tikal permanecían en constante guerra, pero les era ajena y más tarde se arrepentirían de esto, pero los mayas-teotihuacanos dedicaron todos sus recursos al arte en lugar de la guerra, por lo que la conquista de Tikal como colonia de Teotihuacan trajo un período de paz relativa que duró 100 años.

Durante el intercambio cultural que existió entre los dos pueblos se impuso el culto a Tláloc, el uso masivo del lanzadardos, así como la implementación de los elementos arquitectónicos básicos de la cultura teotihuacana: el talud y el tablero

Durante la paz relativa, las expansiones del Petén central se expanden al igual que el arte teotihuacano comienza a aparecer en sitios cercanos a Tikal. La paz comienza a disolverse cuando Tikal pierde a su máximo aliado en 530 DC, la caída de Teotihuacan en una guerra civil que destruye la ciudad incendiandola.

Tikal fue dejada a su suerte en el siglo VI y conquistada por una nueva dinastía que había florecido entre sus vecinos, Los Serpiente, que saquearon y destruyeron la colonia teotihuacana en una guerra desastrosa, sacrificaron a su rey en su propio altar y destruyeron casi por completo el mural en el que se honra a Tikal y a Teotihuacán. El reina­do de la dinastía Serpiente acababa de empezar.