india

Los holandeses eran como los fenicios, un imperio sin colonias, los dueños de los mares y controlaban el mercado mundial de las especias, la pimienta valía lo que el oro y decidieron especular con su precio, ante esta situación de desesperanza, los ingleses decidieron ir por ellos mismos a buscarla; accionistas privados con el apoyo de la Reina Isabel juntaron un capital de 68,373 mil libras, fundando la British East India Company (Compania Britanica de las Indias Orientales)

La Corona dio un plazo de 2 años para comprobar utilidades y el retorno de la inversión,  Las expediciones de la Compañía estaban reguladas por una carta real, cuya gestión interna era regulada por un «consejo privado», un gobernador, un comité de 24 personas y por la Corona, era el tipo perfecto de sociedades reguladas.

Cuando los ingleses llegaron a la India, otras potencias europeas ya la habían ocupado, sin embargo la Compañía Británica se expandió rápidamente y tuvo con el tiempo una fuerte presencia ubicada en tres estaciones principales: Fort St. George, Fort William y el Castillo de Bombay, las estaciones estaban bajo las órdenes de un consejo de administración nombrado en Inglaterra.

Los británicos se aliaron con los Nababs y los príncipes a cambio de seguridad contra los rebeldes y cualquier forma de ataque externo e interno. Los Nababs darían una concesión a cambio de su seguridad y protección, sin embargo estos tenían competencia en casa, la Compañía Francesa de las Indias Orientales que se había convertido en una amenaza para sus intereses.

Los nababs eran los gobernantes de provincia del Imperio Mogol, ante la muerte del heredero, las dos compañías se enfrentaron para colocar a un títere que sirviera a sus intereses,  los candidatos franceses usurparon el cargo con un Siraj mediante manipulaciones y asesinatos. La Compañía Británica sabía que la única manera de asegurar su supervivencia era reemplazar el poder hindú con un monarca que sirviera a sus intereses, por lo que decidieron enviar a su ejército al mando de Robert Clive.

Robert Clive pese a no ser un estratega de gran talento, ni un soldado particularmente experimentado combinó sus dotes militares con un don innato para la administración y la política y decidió enfrentar a los franceses en el amanecer el 23 de Junio de 1757.

El ejército de los nababs consistía en 40,000 elefantes de guerra y más de 50 cañones y 50 artilleros franceses, este era comandado por Siraj ud-Daulah, el Nabab de Bengala y Mir Jafar, heredero legitimo del reino de Bengala, quien fue también comandante, y tenía como lugarteniente a Omichund, que había sido comprado por los ingleses para pactar con Mir Jafar.

Clive habia sobornando a Mir Jafar via Omichund quien  traicionara a Siraj y se pondría de su parte, la artillería francesa disparó el primer tiro que sirvió como señal para que el ejército de Nabab participara en un fuego pesado y continuo. Las fuerzas británicas se opusieron a responder el ataque al principio y después de tres horas de combates el ejército británico se retiró para reestructurar sus estrategias

Eran los tiempos de las tormentas monzónicas en Plassey y los ingleses,  protegieron su artillería en un intento de impedir que la pólvora y las municiones se dañaran con la lluvia. Por su parte, los nababs no fueron tan previsores y no consiguieron preservar su munición y armamento de la incesante lluvia. Después de la tormenta continuó el intercambio de disparos, pero la superioridad inglesa empezó a hacerse evidente.

El agua estropeo la artillería y la pólvora del ejército de Siraj, pero gran parte del ejército se rebeló contra su General y depusieron las armas en el momento mas critico, alentados por los sobornos de Mir Jafar quien había traicionado a su propio reino, con la promesa de poder y riqueza.

La victoria en Plassey se debió en parte al tesón, la disciplina y la elevada moral de las tropas británicas que resultaron factores decisivos en el resultado de la batalla, a pesar de que fueron apoyados por la naturaleza del medio ambiente y por la naturaleza vil del hombre, pues las promesas, sobornos y pactos realizados por la Compañía Británica hicieron que el ejército comandado por Clive no sufriera bajas considerables.

La Compañía colocó gobiernos títeres en varias partes de la India y firmaron un tratado con Mir Jafar, heredero legitimo del reino de Bengala, quien abdicó en favor de la Compañía Británica de las Indias Orientales, gracias al apoyo de Omichund, quien ya no era necesario y fue relegado por los ingleses, de quienes nunca obtuvo beneficio alguno, y al darse cuenta del engaño, se volvio loco.