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Desde los inicios de la conquista de América, los españoles aliados de los portugueses comerciaban con esclavos y pronto comenzaron a llegar los primeros esclavos negros  de África Occidental para trabajar en las plantaciones; hombres, mujeres y niños provenían de Angola, Camerun, Guinea y el Congo.

La cultura negra determinó rasgos musicales y culturales que aún persisten en nuestros días, la cultura africana se mezcló rápidamente con la española y la nativa americana para formar una tercera.

Las numerosas sublevaciones ocurridas e infinidad de acuerdos de sumisión, concertaron tratados de pacificación que otorgaron cierta libertad en el plano social, Las jornadas de trabajo eran largas y pesadas, trabajaban 364 días y sólo se les otorgaba un solo día al año para descansar: el día de carnaval, previo a la cuaresma.

Los negros pues se vestían de Toros, llevaban una máscara grande que simulaba la cara de un toro macho con cuernos afilados y grandes, pintada de varios colores, a la usanza africana y al ritmo de los tambores bailaban simulando cornadas a los asistentes, la alternativa de los esclavos y de las clases más bajas a las corridas de toros.

La forma de comunicación utilizada por los negros de aquella época, y que es todavía cultivada por los africanos, es el saludo con los pies y el hablar al revés, los esclavos y los negros acostumbraban reunirse en el carnaval, donde danzaban, jugaban y satirizaban al blanco opresor.

El carnaval siempre fue una manera de burlarse de la estructura social, de las castas y de la jerarquía eclesiástica de la época, es por ello que siempre había un toro vestido de diablo y aunque esta figura estaba estrictamente prohibida, al igual que los asistentes se vistieran como religiosos, el toro representó la libertad y la maldad, asi como todo lo contrario.

En los restos de los Virreinatos quedó esparcida la herencia de la fiesta de los esclavos, el carnaval de los toros, en Nueva España (Coyolillo, Veracruz, Michoacán y Guerrero), Nueva Granada (Congos de Panamá y Barranquilla) y el Perú (Carnaval del Toro). A pesar de ser atemporales en esencia, se han matizado con sus regiones y con quienes les representa, donde quiera que hubo negros y donde quiera que haya carnaval habrá toros.

El estruendo de los tambores era terrible, en muchas ocasiones la fiesta se salió de control, los participantes vestidos de toros danzaban como en el Congo y Angola, la libertad era obtenida solo con una máscara de toro, ebrios de fiesta, sabían que un dia era suficiente para ser ellos mismos, un dia para sentirse vivos y  hablarían de ese dia todo el año y de los hechos que acontecieron tiempo atrás, un solo día era suficiente para vivir su libertad, un solo dia nada mas, para escapar de sus miserables vidas.