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Considerada para el Imperio Británico, «La joya de la corona», pues al haber perdido sus colonias en América, los ingleses se enfocaron en la riqueza fácil de su más próspera colonia: el Raj Britanico, un vasto territorio que ocupaba los actuales territorios de la India, Bangladesh, Birmania y Pakistan, dichos estados eran gobernados por reyes hindúes bajo tutela británica y eran llamados los Estados Principescos

La Reina Victoria fue la Primera Emperatriz de la India desde el 29 de abril de 1877 hasta su fallecimiento, su reinado fue el más largo de la historia de Gran Bretaña. La Era Victoriana estuvo inmersa en la Revolución Industrial, un período de cambios significativos a nivel social, económico y tecnológico en el Reino Unido, estos cambios acabaron por consolidar a la nación británica como la primera potencia de su época. 

A pesar de que era Emperatriz de la India, la Reina no podía viajar a sus colonias por el riesgo que implicaba ello y para celebrar el Jubileo Indio le llevaron dos sirvientes a Inglaterra que fueron instruidos en el idioma y los modales para servirle, al presentarse ante ella y ser los primeros súbditos indios que veía en su vida, sintió  una curiosidad genuina por la nación que gobernaba ya como emperatriz.

Dio la bienvenida a su corte real a Karim, quien había pasado meses estudiando la etiqueta en preparación de tan alta distinción, era un apuesto joven de 24 años con mucho porte y elegancia. Cuando se presentó ante la reina, se arrodilló y le besó los pies, esto le sorprendió de sobremanera y se ganó su confianza inmediatamente.

Karim le explicó a la reina sus costumbres nativas, le hablo de los mangos y esta pidió que le llevaran uno inmediatamente (que le fue entregado podrido), pues era la emperatriz de la India, su sirviente favorito incluso le cocinó pollo con curry y este platillo exquisito pronto pasó a formar parte de la dieta habitual de la reina. La amistad que surgió entre ambos le granjeó muchos enemigos en el palacio, era conocido como ‘el Munshi’, quien se abrió paso entre los afectos de Victoria como su sirviente y luego como su dependiente personal, acto que enfureció a la corte.

Cuando Victoria estaba planeando un viaje al sur de Francia y anunció que Karim la acompañaría, la casa real le informó que se negarían a comer con él y cuando la reina dejó clara la desaprobación de su actitud, ellos accedieron a sentarse a la mesa con el indio, la reina siempre insistió en que el odio que sentían hacia su «amigo» era un prejuicio racial y que todos estaban celosos de el «pobre Munshi».

Los oficiales de la familia de la Reina, los miembros de su familia, especialmente su hijo, el Príncipe de Gales y los políticos se vieron arrastrados a la controversia sobre su trato favorable a Munshi, sus enemigos afirmaron que inflaron los antecedentes de su familia, inventaron que tenia sifilis e incluso que le robaron a Victoria. Ella lo defendió siempre furiosamente, a menudo acusando a los que lo criticaban de racistas.

La Reina Victoria vivió siempre enclaustrada entre sus palacios y rodeada de ambiciosos cortesanos, Karim fue una luz en el camino de los últimos días de su vida:
«Le tengo mucho cariño», escribió. «Es tan bueno, amable y comprensivo … y es un verdadero consuelo para mí».