papa

Extraídas de las siete pinturas de la Colección Moctezuma, citadas por Clavijero, tomadas de Motolinia y Sahagún

«Hijo mío, has salido de tu madre, como el polluelo del huevo, y creciendo como él, te preparas a volar por el mundo, sin que nos sea dado saber por cuánto tiempo nos concederá el cielo el goce de la piedra preciosa que en ti poseemos; pero sea lo que fuere, procura tú vivir rectamente. Reverencia y saluda a tus mayores y nunca les des señales de desprecio. Guárdate de imitar el ejemplo de aquellos malos hijos, que a guisa de brutos, privados de la razón, no reverencian a los que les han dado el ser, ni quieren someterse a sus correcciones: porque quien sigue sus huellas tendrá fin desgraciado y morirá lleno de despecho,o lanzado en un precipicio, o entre las garras de las fieras.»

«No te burles, hijo mío, de los ancianos y de los que tienen alguna imperfección en su cuerpo. No te mofes del que veas cometer alguna culpa o flaqueza, ni se la eches en cara; confúndete, al contrario, y teme que te suceda lo mismo que te ofende en los otros. No vayas a donde no te llaman, ni te ingieras en lo que no te importa. En todas tus palabras y acciones procura demostrar tu buena crianza. Cuando converses con alguno, no lo molestes con tus manos, ni hables demasiado, ni interrumpas o perturbes a los otros con tus discursos. Si oyes hablar a alguno desacertadamente, y no te toca corregirlo, calla; si te toca, considera antes lo que vas a decirle, y no le hables con arrogancia, a fin de que sea más agradecida tu corrección.»

«Cuando alguno hable contigo, óyelo atentamente y en actitud comedida, no jugando con los pies, ni mordiendo la capa, ni escupiendo demasiado, ni alzándote a cada instante si estás sentado; pues estas acciones son indicios de ligereza y mala crianza.»

«Cuando te pongas a la mesa, no comas aprisa, ni des señal de disgusto si algo no te agrada. Si a la horade comer viene alguno, parte con él lo que tienes, y cuando alguno coma contigo, no fijes en él tus miradas.»

«Cuando andes, mira por donde vas para que no tropieces con los que pasan. Si ves venir alguno por el mismo camino, desvíate un poco para hacerle lugar. No pases nunca por delante de tus mayores, sino cuando sea absolutamente necesario, o cuando ellos te lo ordenen.

Cuando comas en su compañía, no bebas antes que ellos, y sírve en lo que necesiten para granjearte su favor.»

«Cuando te den una cosa, acéptala con demostraciones de gratitud. Si es grande no te envanezcas; si es pequeña, no la desprecies; no te indignes, ni ocasiones disgusto a quien te favorece. Si te enriqueces no te insolentes con los pobres ni con los humildes; pues los dioses que negaron a otro las riquezas para dártelas a ti,  disgustados de tu orgullo, pueden quitártelas para darlas a otros. Vive del fruto de tu trabajo, por que así te será mas agradable el sustento. Yo, hijo mío, te he sustentado hasta ahora con mis sudores y en nada he faltado contigo a las obligaciones de padre; te he dado lo necesario sin quitárselo a otros: haz tú lo mismo.»

«No mientas jamás. Cuando refieras a alguno lo que otro te ha contado, di la verdad pura sin añadir nada. No hables mal de nadie. Calla lo malo que observes en otro si te toca corregirlo. No seas noticiero y no siembres discordias. Cuando lleves algún recado, si el sujeto a quien se lo vas a llevar se enfada y habla mal de quien lo envía no vuelvas a él con esta respuesta; sino procura suavizarla y disimula cuando puedas lo que hayas oído, a fin de que no se susciten disgustos y escándalos de que tengas que arrepentirte.»

«No te entretengas en el mercado más del tiempo necesario; pues en estos sitios abundan las ocasiones de cometer excesos.»

«Cuando te ofrezcan algún empleo, haz cuenta que lo hacen para probarte; así que, no lo aceptes de pronto, sino excúsate hasta que te obliguen a aceptarlo, pues así seras más estimado. No seas disoluto porque se indignarán contra ti los dioses, y te cubrirán de infamia. Reprime tus apetitos, hijo mío, (apetitos sexuales) pues aún eres joven y aguarda que llegue a edad oportuna la doncella que los dioses te han destinado para mujer. Déjalo a su cuidado, pues ellos sabrán disponer lo que más te convenga.

Cuando llegue el tiempo de casarte no te atrevas a hacerlo sin el consentimiento de sus padres, por que tendrás un éxito infeliz.»

«No hurtes, ni te des al robo; pues serás el oprobio de tus padres, debiendo más bien servirles de honra en galardón de la educación que te han dado. Si eres bueno, tu ejemplo confundirá a los malos. No más, hijo mío: esto basta para cumplir las obligaciones de hijo. Con estos consejos quiero fortificar tu corazón. No los desprecies ni los olvides, pues de ellos depende tu vida y toda tu felicidad»