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I.- UNA TIERRA INMENSAMENTE RICA

Hace algunas semanas el presidente de México hizo una declaración controversial, que aunque plagada de anacronismo e ignorancia, su esencia causó un impacto muy fuerte en quienes, después de analizar su contexto, tuvimos que darle de alguna forma la razón, en esencia quiso decir que en México, hubo hace mucho tiempo civilizaciones más avanzadas que las que había en lo que hoy son los Estados Unidos.

Lo cierto es que en una escala lineal a través de los siglos, los mayores focos de desarrollo social, económico y cultural siempre se encontraron en el territorio que hoy llamamos Latinoamérica, cuando los españoles llegaron a las Américas los grupos aborígenes que habitaban el continente habían alcanzado variados niveles de desarrollo y que durante la ocupación española y portuguesa de estos territorios, la riqueza y prosperidad de la región fue descomunal como para inundar europa de metales y bienes de consumo que financiaron su desarrollo, así como guerras, el estilo de vida de la nobleza y favoreció en gran medida el mercantilismo moderno y el capitalismo.

Cuando Cristóbal Colón y sus aventureros desembarcaron en las Antillas, este continente llevaba más de 15 mil años de estar ocupado por grupos humanos desde Alaska hasta la Tierra del Fuego, y del Pacífico hasta el Atlántico, prácticamente todos los ambientes naturales y su inagotable variedad biológica ya eran conocidos y explotados por los indígenas: los áridos desiertos de las costas peruana y chilena, los desiertos del suroccidente de los Estados Unidos, las grandes planicies de Norteamérica y las interminables pampas argentinas, la monumental cordillera de los Andes y las montañas rocosas, las selvas de Yucatán, Darién y Amazonas y las heladas tierras del norte del Canadá y el extremo sur de América.

Así como la naturaleza ofrecía una ecología variada, el hombre desarrolló culturas disímiles, con sistemas adaptativos adecuados a los sitios donde se iba instalando, generando respuestas particulares ante los retos del medio ambiente. Lo que más llama la atención es que las grandes civilizaciones de América se desarrollaron en sitios muy difíciles, los mayas, en las húmedas pero fértiles selvas del Yucatán, los mexicas en la isla en medio de un lago rodeado de enemigos, pero inventaron un sistema de cultivo en chinampas y los incas, en tierras muy elevadas y de productividad agrícola relativamente baja, que los orillo a desarrollar sistemas avanzadas de cultivo en terrazas (andenes), a pesar de esto nuestras tierras siempre han sido inmensamente ricas, en comparación con las gélidas tierras de Nueva York, la desértica Texas, la árida Extremadura y la erosionada Portugal.

Las poblaciones nativas Norteamérica no florecieron a la par de las Mesoamericanas, pues estas eran tribus en su mayoría nómadas, grupos humanos de cazadores – recolectores que se adaptaron a vivir en tierras frías e inhóspitas, poco propicias para la agricultura, desarrollaron pues la pesca y la caza y eran de carácter independiente, las estaciones en esta región del mundo son muy marcadas y estos grupos se adaptaron al medio bastante bien conservando alimentos en los fríos inviernos y cambiando sus ropas y mutando su temperamento con las vicisitudes del tiempo.

En Mesoamérica hubo civilizaciones más avanzadas, grupos humanos que se establecieron en ciudades – estado, que se desarrollaron en la arquitectura y las artes, sociedades muy evolucionadas para su tiempo, cuya huella se encuentran en los anales de la historia de la humanidad, en general la unidad cultural mesoamericana se manifiesta en los elementos comunes de los pueblos que se desarrollaron y que se identifican por sus tradiciones similares el uso de la coa, construcción de pirámides escalonadas, construcción de chinampas, una trilogía alimenticia de maíz, frijol y calabaza, el uso del calendario y la elaboración de códices.

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En Sudamérica las civilizaciones más avanzadas fundaron sus ciudades en las escarpadas cimas de los andes, un imperio de caminos y redes de interconexión que al igual que los romanos, sometieron otros pueblos, no por el vasallaje o la guerra sino por el convencimiento en garantizar su protección y supervivencia, ciudades que se desarrollaron por medio del comercio, una civilización superior a la nuestra, fue sin duda el incanato, cuya forma de gobierno, socialista y de cooperación productiva, desarrolló un sistema arquitectónico de piedras labradas único en el mundo y realizaron estudios de agricultura muy avanzados, concluyendo que a diferentes altitudes, los organismos y las personas funcionaban de manera distinta, ya sea por la gravedad, la presión atmosférica o el medio. Los sudamericanos se forjaron en un medio agreste y adusto, las cimas de las montañas les hacía menos proclive a la invasión y los motines, pero siempre cerca de bancos de agua, este era el mismo principio que se siguió en Mesoamérica, aunque geográficamente fueran dispares, a los españoles les costó mucho trabajo cambiar esta forma de pensar, para someterlos, había que bajarlos de las alturas.