El Sr. Torres de 91 años, dice ser el ultimo minero vivo que laboro en las minas de la Ex Hacienda de Santa Brigida, en Mineral de Pozos, Guanajuato, «Eramos esclavos, sin saberlo, ganabamos 20 pesos a la semana, el mercurio me dejo ciego de un ojo, se me cayeron los dientes, no puedo respirar bien, vi a muchos de mis amigos morir en esas minas, son tumbas, conozco bien el nombre de cada una de ellas, fue una pesadilla, pero era muy pobre, no tenia otra opción», sus ojos se llenan de dolor y lagrimas al recordarlo, su bisnieto de 11 años es quien nos guia y nos transmite las memorias de su familia, las ruinas de un amplio complejo minero que contaba con un fuerte amurallado (presidio) con torres de defensa, hospital para atender a los heridos, una capilla en honor de Santa Brigida y el Señor de los trabajos, tiendas de raya, bodegas, patios de destilación, hornos de fundición, tuneles de ventilacion e incontables (e inesperados) tiros y bocaminas de mas de 200 metros de profundidad, hay que caminar con cuidado.

El 1546, Juan de Tolosa, esposo de Leonor Cortes Moctezuma  (hija de Hernán Cortes) descubrió plata de alta ley a flor de tierra en Zacatecas y en 1548, se descubrieron más vetas iniciándose a partir de esa fecha una importante bonanza minera y con ella, un incremento sustancial en el transito de personas, metales preciosos y toda clase de mercancías entre Mineral de Pozos y la Ciudad de Mexico, conociéndose esta ruta como el Camino de la Plata.

Sin embargo, las caravanas eran constantemente asediadas por los chichimecas que las asaltaban, por lo que se decidió construir edificios fortificados llamados presidios a lo largo del llamado camino de la plata, siendo así como en 1576 se fundó el Presidio de Palmar de Vega (hoy mineral de Pozos), aunque la región seguía siendo asediada por los chichimecas, viviendo en un constante estado de guerra, el edificio que ocupa el presidio cuenta con torrecillas de defensa tipo medieval para disparar a los indomables chichimecas.

Los primeros jesuitas llegaron a México por San Juan de Ulúa, el 9 de septiembre de 1572 y desde su llegada hasta 1588 se dedicaron principalmente a la fundación de colegios y universidades en las ciudades pobladas por españoles y a partir de 1589 iniciaron la fundación de misiones en zonas apartadas. Por su perseverancia, preparación, habilidad de lenguas y amable trato, fueron escogidos para evangelizar y pacificar a los chichimecas, que eran ya un obstaculo para el expansionismo español.

Los territorios en los que ninguna otra congregación deseaba evangelizar les fueron asignados, los franciscanos habian fracasado en sus intentos por pacificar a los chichimecas, pues la fuerza empleada por la milicia no habia sido suficiente. Desde su llegada a la Nueva España, los jesuitas contaron con el apoyo de Alonso de Villaseca, un rico minero, quien les aconseja fundar haciendas, para hacerse de los recursos que les permitiera financiar su trabajo. En 1589 el Virrey Luis de Velasco concede la explotación de Palmar de la Vega a los Jesuitas y en 1590 se firmó al fin la paz con los chichimecas.

Para asegurar las conquistas hechas por sus antecesores, los misioneros jesuitas se asentaron en Palmar de Vega (Mineral de Pozos), para formar una Hacienda a la que llamaron Santa Brigida, impulsando la agricultura y aprovechando las vetas, por lo que utilizaron a los nativos para la explotación minera, con herramientas y métodos primitivos, se iniciaron los trabajos de minería para producir oro y plata, para lo cual se valieron de los nativos y utilizaron el método de patio, que Bartolomé de Medina ya había probado desde 1552 en el Mineral de Pachuca, para separar estos metales preciosos de los minerales oxidados que los contenían y posteriormente los afinaban por fuego en los hornos que construyeron en 1594.

El metodo de patio o tinas fue el primer proceso en utilizar la amalgamación con mercurio para recuperar la plata del mineral, reemplazó a la fundición como el método principal para extraer plata del mineral en las colonias españolas en las Américas.  La Hacienda de Santa Brigida usaba ademas del patio, la fundición en hornos, haciéndola sumamente productiva, en sus tiempos de esplendor las minas llegaron a producir oro, plata, mercurio, plomo, zinc, cobre y barita, estos recursos no solo la hicieron autosustentable, sino que pudieron financiar otros proyectos de la Compañía de Jesus, como colegios y universidades.

El 25 de junio de 1767 los jesuitas fueron expulsados de La Nueva España, lo que ocasionó la paralización de la actividad minera en Pozos al suspenderse la explotación de las minas de Santa Brígida. Posteriormente se trabajaron algunas de estas minas para producir mercurio. Hacia el año de 1844, las minas fueron vendidas a empresarios ingleses que reactivaron la minería en el distrito, haciendo explotaciones de mercurio en pequeña escala.

En 1908 empezó a disminuir la actividad minera, debido a los disturbios internos del país en la Revolución, y a la disminución de las reservas de alta ley, sobreviviendo aquellas que utilizaban el proceso de cianuración, lo que permitía el aprovechamiento rentable de minerales de baja ley.

A mediados del siglo XX hubo otra época de actividad minera en la región, esto debido al alza en el precio del mercurio, siendo la principal zona de actividad minera Santa Brígida. Oficialmente la última mina cerró en 1927, pero la explotación continuo ilegalmente hasta 1945 y fue en 1966, cuando oficialmente quedo abandonada, terminando una bonanza de 390 años.