roa

La mar es lo constantemente movible, la montaña es lo eternamente inmutable, estas opuestas condiciones características vienen a constituir, en dos medios distintos, cuando no son antitéticos, el de la región montañosa y el de la zona maritima.

Podemos deducir que la gente de la montaña es sobria, imperturbable, firme e inmutable y los hijos de las costas son alegres, audaces, apasionados y comunicativos. El hijo de la montaña vive en el aislamiento, desde temprano aprende a no contar más que consigo mismo, mientras que el costeño vive asociado y desde su tierna infancia se considera como miembro de un grupo y aprende a ayudar y a valerse de la ayuda ajena.

Para el uno, el yo es individual, aunque sin egoísmo, para el otro es un yo social, aunque sin altruismo, de ahí que el montañes crea en la independencia y el costeño solo cree en la libertad.

Las guerras de conquista demuestran que siempre se domina con más facilidad a los hijos de la llanura que a los de la montaña, y esto no supone únicamente los obstáculos de la naturaleza, sino al carácter independiente del montañes. Algunos grupos de la antigua Grecia, Suiza y las Asturias lo comprueban.

Muchos de los pueblos que habitaron los territorios de México y Perú vivían principalmente en las montañas, preferían desarrollar sus ciudades desde las alturas para no ser presa fácil de las invasiones y para poder divisar a la distancia cualquier amenaza.

Los montañeses tienen un carácter tenaz, son estoicos, soberanos de sus pasiones, tienen confianza en si mismos y sienten un profundo amor a la independencia, los costeños al igual que los que habitan los llanos, son amantes de la libertad, cambiantes, mutan de acuerdo a su conveniencia y son dependientes de la voluntad y decisiones de todos.

Los chichimecas eran los pueblos nómadas por excelencia, habitantes de los llanos, al igual que los costeños eran libres y colaboraban entre ellos para lograr un bien común, sin embargo y a pesar de las dificultades no fueron conquistados sino sometidos por la conveniencia que obtuvieron de sus conquistadores a diferencia de los yaquis, gente de montaña que prefirió su independencia a la libertad de ser sometidos por alguien más.