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LA HISTORIA DE CALIFORNIA
La caza de los californios

Para cazar los ciervos usaban una estrategia curiosa. Tomaba un indio la cabeza de un ciervo conservada para este fin y poniéndosela sobre la suya, se escondía tras de los matorrales, de modo que no se viera más que la cabeza postiza, la cual movían de manera que parecía viva. Los ciervos engañados al verla se acercaban y eran fácilmente matados por otros cazadores que los acechaban. Para cazar liebres además de lazos y redes de que usaban ordinariamente, se valían de un modo más sencillo y fácil, sin otro instrumento que un palillo curvo, de casi pié y medio de longitud, que cuando veían una liebre le arrojaban con tal destreza aquel palillo arrastrado sobre el suelo, que iba directo a romperle las piernas; y de este modo solían coger muchas sin interrumpir un momento su camino.

Los californios eran expertos en reconocer las huellas de los cuadrúpedos para seguirlos y en distinguir a los hombres por las suyas. Si el hombre que había pasado por el camino era de su tribu e iba descalzo, en la huella conocían infaliblemente quién era. Con la misma fidelidad distinguían las flechas de los individuos de su tribu, las cuales por más semejantes entre sí, eran conocidas por los indios en algunas señales casi imperceptibles, y por ellas sabían del dueño de cada una, así como nosotros reconocemos a la gente  por la forma de su letra.