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López buscaba financiar el desarrollo de México con un aumento de la extracción petrolera a precios históricamente altos, la idea era aumentar la producción, exportación y lograr autosuficiencia energética en un sexenio, sin embargo los sueños se derrumbaron cuando colapsaron los precios mundiales del petróleo.

Jorge Díaz Serrano, director de PEMEX abrió las válvulas del petróleo mexicano hacia los Estados Unidos y simultáneamente se observó el recrudecimiento de problemas internos, como son:
1.- El anacronismo de las estructuras administrativas,
2.- La evidente falta de control de las operaciones,
3.- Las graves deficiencias del sistema de información

El desconocimiento total de Pemex, NO PERMITIÓ la toma de decisiones con los elementos de juicio suficientes y creó un ambiente propicio a la corrupción mismo que fue hábilmente aprovechado por los altos funcionarios de Pemex.

Con vocación de perforador fundó compañías para ese propósito en México y Texas, Jorge Díaz Serrano llegó a la dirección general de PEMEX después de convencer a su amigo de la juventud, el Presidente José López Portillo, de que la explotación y refinación masiva del petróleo sacaría al país de las dificultades heredadas por el gobierno anterior.
A principios de 1977, Díaz Serrano había colocado en puestos clave a sus amigos cercanos: Ignacio de León, subdirector Comercial y Jesús Chavarría (“Jess”, para los íntimos), subdirector de Explotación.

Jorge Díaz Serrano, amigo de López, fundó cinco empresas relacionadas a prestar servicios a PEMEX, entre ellos el transporte de gasolina en pipas, amasando una fortuna incalculable que le llevó a ser socio del ex-presidente de Estados Unidos George H. Bush y fundar la compañía petrolera Golden Lane Trirring.

Durante el inicio del régimen de López Portillo se aprovechó la subida de precios, causada por el “shock petrolero” de 1973 y la guerra de Irak contra Irán que inició en 1978, lo que llevó los precios del petróleo a 36 dólares por barril. México decidió utilizar el petróleo como motor del crecimiento, incrementando su producción diaria de 500,000 barriles en 1972 a 1.9 millones de barriles en 1980, lo que convirtió a México en un exportador importante que después de ser ignorado por la banca internacional por décadas, se convirtió en un imán de atracción para los bancos, incrementando la deuda externa a 84,000 millones de dólares. Para López Portillo, que incrementó sustancialmente el déficit presupuestal, el reto económico era la “administración de la abundancia”.

El Presidente López ante la inminente caída de los precios de petróleo en 1981 y empoderado cual jeque árabe, de un plumazo decidió subir el precio del crudo mexicano y despidió a su amigo y director de Pemex Jorge Díaz Serrano que en acaloradas discusiones se opuso a la medida e insistió en que se mantuvieran los contratos ajustando el precio de los mercados internacionales.

La medida necia y arbitraria de López, llevó a la cancelación de los contratos de compra de petróleo y originó a una crisis de carestía, inflación y destrucción de la cadena productiva.